Varias horas antes...
La vieja casa oculta en el bosque continuaba sumida en el silencio. Por fuera, la edificación parecía llevar mucho tiempo abandonada. No se oían vehículos ni se percibía actividad alguna; solo el viento que mecía los pinos a su alrededor.
En el estudio de la planta baja, Falcon estaba de pie frente a la ventana, disfrutando de una taza de café negro de la que todavía salía vapor. Observaba el inmenso bosque a lo lejos, como si esperara algo.
Poco después, sonaron dos golpes en la puerta.
—Adelante.
Un hombre de traje negro entró y se detuvo a unos pasos del escritorio de Falcon.
—Señor.
Falcon no se dio la vuelta.
—¿Qué sucede?
—Los hombres de los Miller se movilizaron.
Falcon sonrió.
—Tal como esperaba.
—Se dirigen a la casa de Riverside.
Esta vez, Falcon sonrió de verdad. Dejó la taza de café sobre el escritorio sin ninguna prisa.
—Bien.
Al fin se volvió hacia su subordinado.
—Eso significa que Brandon mordió el anzuelo.
El hombre dudó un instante.
—En ese caso... ¿trasladamos a la mujer ahora mismo?
Falcon negó despacio.
—Todavía no. —Miró el reloj en la muñeca izquierda—. Mantengamos ocupado a Chris por ahora.
Falcon endureció la mirada.
—Perderá el tiempo registrando esa casa. —Sonrió—. Y para cuando todo termine... empezarán a cuestionar las decisiones del otro.
Su voz se mantuvo tranquila.
—Para cuando se dé cuenta de todo... —Hizo una pausa y sonrió—. Estaremos muy lejos de ese lugar.
El silencio volvió a adueñarse del estudio. Falcon tomó el teléfono del escritorio y marcó de memoria un número. Le contestaron al segundo timbrazo.
—Preparen la mansión al este de Berlín.
—Sí, señor —respondió una voz grave al otro lado de la línea.
—Llegaré esta noche —dijo Falcon.
—Tendremos todo listo.
—Asegúrense de que la pista de aterrizaje privada esté lista. No quiero que nadie sepa que llegué.
—Entendido.
Falcon colgó sin despedirse. La conversación duró menos de treinta segundos; para él, era más que suficiente. No tenía idea de que, en otro lugar, Brandon captaba la señal reflejada de esa breve llamada. Falcon se guardó el celular en el bolsillo del saco.
—Prepara el vehículo.
Su subordinado asintió.
—Esta casa tiene que quedar limpia antes de que lleguen.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...