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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 925

Silas notó el cambio.

—Ahí está. —Al fin se rio—. Esa es la expresión que quería ver.

Cale dio un paso al frente.

Los fragmentos de vidrio esparcidos por el piso crujieron bajo su zapato de cuero. El leve sonido resonó con nitidez en el pasillo, que volvía a sumirse en el silencio a medida que cesaban los disparos.

No apartó la mirada de Silas ni un solo segundo. Estaba decidido. No había rastro de la furia explosiva que cualquiera habría esperado. Al contrario, se mostraba tan sereno que cualquiera que conociera a Cale habría entendido que su ira era demasiado intensa para expresarla con palabras.

—Te doy una sola oportunidad —dijo Cale en voz baja, casi apagada por la alarma que continuaba sonando en todo el edificio—. Entrega a Lydia.

Silas solo ladeó un poco la cabeza, como si analizara una propuesta que jamás había pensado aceptar. Sonrió despacio, sin que el gesto le llegara a los ojos.

—¿O qué?

El silencio volvió a adueñarse del pasillo. Cale ni siquiera parpadeó.

—No vivirás lo suficiente para arrepentirte de todo lo que hiciste.

Su voz se mantuvo neutra; no hubo amenazas a gritos ni muestras de emoción.

Sin embargo, fue esa misma calma la que hizo que varios de los hombres de Silas intercambiaran miradas. Conocían la reputación del líder del Dragón Negro; cuanto más tranquilo hablaba, más aterrador resultaba lo que venía después.

Silas rio brevemente.

Hizo girar la pistola en la palma de la mano con calma antes de guardársela de nuevo en la chaqueta, como si el arma ni siquiera fuera necesaria para lidiar con el hombre que tenía enfrente.

—Durante años —dijo despacio, sin apartar la mirada de Cale—, he escuchado hablar de ti.

Empezó a avanzar con lentitud por el pasillo, manteniendo varios metros de distancia entre ambos.

—El líder del Dragón Negro.

Dio otro paso.

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