Entrar Via

El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 941

Oscuridad.

Luego... el sonido de un goteo de agua. Resonaba con lentitud desde algún punto y rompía el silencio asfixiante. Entre gota y gota se percibía una respiración pesada y superficial, como si cada bocanada de aire exigiera un esfuerzo enorme.

Naomi todavía no podía abrir los ojos. Su conciencia oscilaba entre el sueño y la realidad, mientras un frío punzante le recorría despacio la mejilla izquierda, pegada al suelo húmedo de concreto.

El olor a óxido, mezclado con un tenue pero inconfundible olor a combustible, le llenaba la nariz y le dificultaba respirar. Muy arriba, un retumbo distante se intensificó lentamente y volvió a desaparecer.

El rugido era tan profundo que el suelo parecía vibrar a su ritmo.

Le temblaron los párpados. Le martilleaba la cabeza. Sentía la garganta tan seca como si se le hubiera llenado de polvo. Intentó respirar más hondo, pero sintió que le daban náuseas.

Los recuerdos regresaron en fragmentos. Una camioneta negra. La cara de Falcon desencajada por la furia cuando Naomi se negó a obedecer sus órdenes. El destello de una jeringa. Después, todo volvió a hundirse en el vacío.

Naomi parpadeó varias veces hasta que pudo enfocar la vista. Lo primero que vio fue un techo opaco de concreto. Varias tuberías de metal recorrían la parte superior. En una esquina, una bombilla titilaba como si fuera a apagarse en cualquier momento.

Hizo un esfuerzo por incorporarse. Todo a su alrededor empezó a dar vueltas. Naomi contuvo la respiración y cerró los ojos unos segundos antes de intentarlo de nuevo. Esta vez logró sentarse. Apoyó las manos en el suelo frío y húmedo. Cuando iba a ponerse de pie, algo le jaló la pierna izquierda.

¡Pang!

El choque de metal contra metal resonó por todo el lugar.

Naomi volteó la cabeza con brusquedad. Un grillete de hierro le rodeaba el tobillo, unido a una cadena corta asegurada a una tubería de acero empotrada en el suelo. Apenas podía dar unos pocos pasos. Apretó la mandíbula y jaló la cadena con todas sus fuerzas. El metal no cedió.

—¿Niña?

Aquella voz débil le heló la sangre.

Volteó con rapidez hacia el rincón oscuro del lugar. Detrás de una pila de cajas de madera y sacos gastados de arpillera, una anciana se apoyaba sin fuerzas contra la pared. Tenía el cabello entrecano revuelto y un largo rastro de sangre seca le cruzaba la sien izquierda. Tenía la cara pálida, pero aún conservaba una extraña calma en la mirada.

—Menos mal... por fin despertaste —susurró.

Naomi se acercó todo lo que la cadena le permitió.

—¿Señora? ¿Está... está bien?

La mujer asintió apenas, a pesar de la mueca de dolor.

—Todavía aguanto.

—¿Quién le hizo esto?

La mujer desvió la mirada hacia la puerta de hierro al fondo del lugar.

O nosso preço é apenas 1/4 do de outros fornecedores

Histórico de leitura

No history.

Comentários

Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad