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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 942

Entonces el sonido se repitió.

Grrrrrrr...

Un motor pasó rugiendo sobre ellas. Esa vez estaba mucho más cerca. El techo vibró un poco y un polvillo fino cayó por las grietas del concreto.

Naomi levantó la mirada.

—¿Qué es eso? —susurró.

La anciana también alzó la cabeza, como si ya se hubiera acostumbrado.

—Desde que desperté... lo escuché cinco veces.

—¿Un avión?

—Tal vez. —La anciana asintió—. De vez en cuando.

Naomi frunció el ceño. El olor a combustible que impregnaba el lugar cobró sentido de pronto. Cerró los ojos e intentó relacionar el almacén viejo con el olor a combustible de avión, el sonido de aeronaves que volaban muy bajo y las vibraciones que se sentían en el suelo.

¿Un aeropuerto?

O, al menos, estaban muy cerca de una ruta de vuelo.

El corazón se le aceleró. Si su suposición era correcta, no estaban ocultas en lo profundo del bosque como había imaginado. Se encontraban en alguna zona industrial o de almacenes cerca de un aeropuerto.

Empezó a sentir algo de esperanza.

Naomi volvió a mirar el grillete que le rodeaba el tobillo. El mecanismo de cierre parecía viejo y tenía partes cubiertas de óxido. Agarró la cadena para examinar de cerca la unión entre el grillete y la cerradura. Luego miró hacia el suelo y se puso a buscar algo que le sirviera para abrirlo.

Junto a una caja de madera desgastada había pernos rotos, trozos de alambre fino y varios fragmentos pequeños de metal dispersos por el suelo.

Naomi contuvo el aliento. Despacio, avanzó a gatas hasta donde la cadena se lo permitió. Las yemas de sus dedos casi alcanzaban un trozo de alambre delgado y oxidado.

—No te apresures —susurró la anciana.

Naomi volteó a mirarla.

—Va a escucharte —volvió a susurrar la mujer.

Naomi asintió apenas y recogió el alambre con mucho cuidado. Le temblaban los dedos mientras intentaba enderezarlo. Era pequeño, pero tal vez bastara para forzar la cerradura del grillete.

—¿A dónde cree que fue? —susurró Naomi.

La anciana guardó silencio un buen rato.

—No lo sé.

—¿No dijo nada? ¿O no alcanzó a escuchar nada?

—Dijo algo.

Naomi la miró. La mujer cerró los ojos e intentó recordar.

—Unas horas antes de que despertaras... hablaba por teléfono con alguien.

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