La rutina de Cale cambió sin que siquiera se diera cuenta. Cada mañana comenzaba el día en la habitación de Lydia, para asegurarse de que hubiera desayunado y tomado sus medicamentos a la hora indicada. Hacia el mediodía, pasaba a la habitación de Naomi para relevar a Chris, quien por lo general solo aceptaba salir del hospital unas cuantas horas para ducharse o asearse un poco.
Al anochecer, volvía junto a la cama de Lydia hasta que ella se quedaba dormida. Esa fue su rutina durante los últimos siete días.
Las heridas de Lydia mostraban una mejoría alentadora. La palidez de su cara comenzaba a desaparecer, y el doctor decía que su recuperación avanzaba más rápido de lo esperado. Lo más tranquilizador era que, según la última revisión, el bebé se desarrollaba bien. Aquel diminuto latido sonaba fuerte en cada control, como si también les diera a todos un motivo para seguir adelante en aquellos días difíciles.
Aun así, Cale todavía no le permitía a Lydia enterarse del verdadero estado de Naomi. Solo le decía que Naomi estaba en tratamiento y necesitaba tiempo para descansar. Lydia insistió varias veces en que quería ir a verla, pero el doctor no lo autorizó, ya que era necesario cuidar su estado emocional porque su embarazo aún estaba en una etapa temprana.
Por su parte, Brandon tampoco se quedó de brazos cruzados. En cuanto le autorizaron a salir de su habitación del hospital, comenzó a asistir a fisioterapia todos los días. El hombro todavía le dolía cada vez que levantaba el brazo izquierdo, pero jamás se quejó, ni una sola vez. Para él, recuperarse lo antes posible era mucho más importante que lamentarse por el dolor que aún sentía.
Daven, entretanto, había regresado a Aethelis el día anterior. Había demasiados asuntos que ya no podían descuidarse, sobre todo porque su familia ya empezaba a preguntar por qué había desaparecido durante varios días sin decir nada. Antes de irse, se aseguró de que todos sus hombres continuaran vigilando el hospital por turnos sin llamar la atención de nadie.
Todo se hizo en silencio.
Los medios de comunicación no sabían nada sobre el tiroteo en el viejo almacén. Ni una sola noticia mencionaba a Naomi ni a Lydia por su nombre. Toda la información se había mantenido en secreto. Para Cale, todavía quedaban demasiados enemigos que aún no daban la cara. Mientras Falcon siguiera con vida y no encontraran a Silas, cuantas menos personas supieran de su estado, más altas serían las probabilidades de mantener a salvo a ambas mujeres.
Afuera, la vida continuaba como de costumbre. La gente iba a trabajar, reía y seguía adelante con sus ajetreadas vidas. Pero para quienes esperaban cada día fuera de la habitación de Naomi... el tiempo parecía haberse detenido desde que la bala dejó inconsciente a la muchacha.
Esa mañana, Chris por fin salió un rato de la habitación de Naomi, luego de que una de las enfermeras insistiera en que fuera a comprar desayuno y café. Llevaba casi dos horas sin moverse de la silla. Por más que se resistiera, al final cedió para tranquilizar a las enfermeras, que ya empezaban a preocuparse por su estado.
Poco después de que la puerta se cerrara tras Chris, Cale entró con una carpeta marrón en la mano. La habitación volvió a quedar en silencio. Solo estaban él y Naomi.


Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...