La luz de la mañana se filtraba por la abertura entre las cortinas de la habitación del hospital. La cálida luz del sol caía sobre la cobija blanca, mientras al otro lado de la puerta se oían los pasos de las enfermeras que comenzaban su turno.
Naomi abrió los ojos despacio.
Durante los primeros segundos, miró el techo sin moverse. Fue despertando hasta que volvió a sentir el dolor persistente alrededor de la herida de la operación cada vez que respiraba hondo. Sin embargo, ese dolor era mucho más soportable que la agonía que sintió antes de perder el conocimiento.
Al menos todavía podía sentirlo. Naomi respiró y, sin darse cuenta, sonrió. De verdad seguía viva.
Despacio, giró la cabeza hacia un lado. La noche anterior, supuso que Chris solo intentaba tranquilizarla cuando dijo que se quedaría en el hospital. Debió de haber regresado a casa a descansar en cuanto ella se durmió. Al fin y al cabo, durante los últimos siete días, Chris casi no tuvo tiempo para sí mismo.
Pero, al posar la mirada en un rincón de la habitación, Naomi se quedó en silencio.
Chris seguía ahí.
Dormía en un sofá que a todas luces era demasiado corto para él. Tenía la cabeza apoyada contra el respaldo en una postura incómoda. Aún llevaba la misma camisa del día anterior, solo que ahora se veía un poco arrugada. La computadora portátil sobre la mesita seguía encendida, y a su lado había varios archivos y documentos desparramados, como si la noche anterior se hubiera obligado a trabajar hasta que el cansancio terminó por vencerlo.
Naomi lo observó durante un largo rato. Se conmovió. ¿Cómo era posible que durmiera tan profundamente en una postura tan incómoda?
La puerta de la habitación se abrió despacio. Entró una enfermera empujando un carrito con medicamentos para la revisión matutina. En cuanto vio a Naomi despierta, sonrió con alivio.
—Buenos días, señorita Naomi. ¿Cómo se siente esta mañana?
—Mucho mejor —respondió Naomi en voz baja, sin apartar la mirada de Chris dormido. Tras vacilar un momento, preguntó: —¿De verdad... no fue a casa?
La enfermera siguió la dirección de su mirada y sonrió con complicidad.
—No.
Naomi volvió a mirarla.
—Le sugerimos varias veces al señor Chris que fuera a casa a descansar —continuó la enfermera con amabilidad—, pero siempre se negó.
—¿De verdad?

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...