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El Mes Que Fuimos Verdad romance Capítulo 974

Nubes grises cubrían el cielo de Berlín cuando un auto negro se detuvo despacio en el patio delantero de la residencia Falcon. En cuanto se abrió la puerta del auto, el aire frío del otoño lo envolvió todo.

Brandon bajó sin prisa. Todavía le dolía el hombro izquierdo cada vez que se movía, pero caminó con paso firme, como si la herida ya no le afectara.

En la mano derecha llevaba una urna negra con grabados dorados que cubrían toda la superficie. No era muy grande, pero llamaba la atención de cualquiera que la viera. Brandon la sostenía sin intentar ocultarla ni exhibirla.

Tenía la cara inexpresiva, sin tristeza ni enojo. Esa misma calma hacía más opresivo el ambiente a su alrededor.

Varios sirvientes que vigilaban la entrada de la casa intercambiaron miradas. Lo saludaron como de costumbre, pero no podían dejar de observar la urna que llevaba en la mano. Aun así, ninguno se atrevió a preguntar por ella.

La puerta principal se abrió antes de que Brandon llegara al último escalón.

—¡Brandon!

Tras aquel grito, una mujer corrió hacia él. La señora Falcon abrazó a su hijo menor sin prestar atención a los sirvientes que aún estaban cerca.

—Por fin regresaste a casa.

Brandon le devolvió el abrazo.

—Sí, mamá. Ya estoy en casa.

La señora Falcon se apartó y observó la cara de Brandon, como si necesitara comprobar que de verdad estaba allí. Enseguida se fijó en las vendas que aún le cubrían el hombro izquierdo.

La señora Falcon palideció.

—¿Estás... herido? —preguntó angustiada y le tocó el brazo con cuidado—. ¿Qué pasó?

Brandon bajó la cabeza un momento y exhaló despacio.

—Es una larga historia.

Aquella breve respuesta no explicaba nada, pero bastó para que la señora Falcon comprendiera que su hijo aún no estaba listo para hablar.

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