El aire frío de la montaña calaba hasta los huesos cuando Silas volvió a detenerse. Respiraba con dificultad y, entre los dientes apretados, se le escapaban quejidos de dolor.
Hacía casi dos horas que había abandonado el auto tras quedarse sin combustible en el camino pedregoso. Desde entonces, no le quedó más que seguir a pie por un estrecho sendero, casi invisible entre la espesura de los árboles.
Cada paso era un castigo.
La herida de bala en el muslo izquierdo seguía sangrando a pesar del vendaje improvisado que se había atado con un pedazo de su camisa rota. La sangre seca pegaba la tela a la piel y, cada vez que movía la pierna, un dolor punzante le subía hasta la cadera. Varias veces la rodilla estuvo a punto de ceder. Casi se desplomó, pero logró sostenerse al sujetar el tronco de un árbol al borde del camino.
—¡Carajo!
Silas cerró los ojos un instante mientras calmaba la respiración. La bala no solo le había perforado la carne. Sentía que la pierna izquierda iba perdiendo fuerza. Cada vez le costaba más mover los dedos del pie, como si los nervios dejaran de responder.
Sacó el celular del bolsillo. En la pantalla rota apareció el nombre de la única persona a la que no dejaba de llamar.
Falcon.
Nadie contestó la primera llamada. Silas esperó unos segundos antes de volver a tocar la pantalla. El tono empezó a sonar de nuevo.
Una vez.
Dos veces.
Tres veces.
Seguía sin responder.
Apretó la mandíbula.
—¡Contesta, Falcon!

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...