—¡Carajo... carajo!
Silas apretó la mandíbula mientras vertía sobre la herida lo poco que le quedaba de solución antiséptica. El dolor abrasador le caló hasta el hueso y lo obligó a cerrar el puño con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
Pero lo que lo inquietaba aún más que el dolor era la pierna izquierda. Intentó mover el pie; apenas reaccionó. Lo intentó de nuevo, con el mismo resultado.
Su expresión cambió. Por primera vez desde que consiguió escapar, su seguridad flaqueó.
—Esa bala... —murmuró—. Tocó un nervio.
Exhaló y estrelló el puño contra el piso de madera a su lado.
—¡Cale! —Pronunció su nombre con todo el odio que había guardado durante tanto tiempo—. Maldito bastardo.
Cale no era el único a quien maldecía. El recuerdo de Jasper hizo que Silas profiriera otra sarta de insultos. El hombre que siempre lo había respaldado era ahora la causa de que todos sus planes se desmoronaran.
—Y tú, Jasper... —Silas apretó la mandíbula—. Traidor.
Cerró los ojos un momento para calmar la ira que empezaba a dominar sus pensamientos. En cuestión de días, todo cambió con demasiada rapidez. Sus hombres se dispersaron. Los escondites que había pasado años construyendo fueron descubiertos uno tras otro. Las personas que antes lo obedecían sin cuestionarlo ahora desaparecían sin decir nada.
—¡Inútiles! —maldijo por lo bajo. Ni siquiera sabía si se lo decía a sus hombres o a sí mismo.
Unos minutos después, Silas sacó un mapa doblado de la pequeña bolsa que llevaba. Lo extendió en el piso y lo iluminó con la linterna. Recorrió la cordillera con el dedo hasta llegar al paso fronterizo menos transitado.
—Mañana por la mañana encontraré señal y me comunicaré con mis antiguos contactos —murmuró para sí—. Vendrán por mí y pondremos en marcha el siguiente plan.
Si todo salía según lo previsto, estaría fuera de ese estado antes del atardecer. Una vez en otro territorio, a la gente de Cale ya no le resultaría tan fácil encontrarlo.
La idea le devolvió algo de serenidad. Silas volvió a tomar el celular. Intentó llamar a la única persona de la que todavía no había recibido ni una palabra.
Falcon.

Comentários
Os comentários dos leitores sobre o romance: El Mes Que Fuimos Verdad
Esa autora habla más que los propios personajes jajaja unos grandes textos y pequeños diálogos...
Que molesto es tener que pagar y tener que esperar que suban 5 capítulos diario... Por favor ya...
Suban la novela completa...
De verdad me molesta que tengo que pagar por 5 capítulos diariamente más...
Terminen de subirla por favor...
Suban la novela completa no de cinco en cinco...