Luis apoyó las manos sobre la cama. Por el repentino jalón de ella, su atractivo rostro terminó pegado al suyo, a una distancia mínima.
Sus alientos se mezclaban. Luis captó su aroma.
No era el perfume de alguna fragancia artificial, sino ese olor corporal natural después de un baño. Una sensación muy dulce y delicada.
Luis recuperó el equilibrio y la observó.
—¿Qué estás haciendo?
Sara en verdad se había quedado dormida. Ahora tenía los ojos medio cerrados de sueño.
—Nada, solo te doy las gracias por traerme a la cama.
¿Estaba abrazándolo de forma tan sugestiva solo para darle las gracias?
Luis sonrió levemente.
—¡Tienes una manera muy particular de agradecer! Ya entendí, recibí tu gratitud. ¿Puedes soltarme ahora?
Sara no lo soltó. No quería desperdiciar esta oportunidad, así que se atrevió a alzar el rostro y plantarle un beso en los labios.
Luis se quedó rígido.
Sara le dio un beso fugaz y se separó para mirarlo.
Luis cuestionó:
—¿Y ahora qué estás haciendo?
Sara, con los brazos alrededor de su cuello, preguntó:
—¿Tú qué piensas?
Luis observó sus labios enrojecidos.
—¿Quieres repetir lo de anoche?
Sara devolvió la pregunta:
—¿Acaso tú no quieres?
Luis levantó la mano y con sus cinco dedos largos y estilizados atrapó sus finas muñecas, inmovilizándolas contra el colchón.
—Esta mañana creí que habíamos llegado a un entendimiento silencioso de borrar lo que pasó anoche.
En la mañana ella se había mostrado bastante distante. Luis asumió que ambos iban a hacer como si la noche anterior nunca hubiera ocurrido.
Pero ahora Sara volvía a acercarse con tanto fervor. No lograba descifrar qué pretendía.
Sara parpadeó.
—¿Quieres olvidar lo que pasó anoche?
Luis, actuando como todo un caballero, respetaba lo que ella decidiera.
—Tú decides.
Sara volvió a aproximarse y lo besó.
—Anoche la pasamos increíble. Esta noche quiero volver a sentirme así.
—¡Espera!
Sara temió que se echara para atrás. Después de todo, esta noche no tenían la ayuda de ningún afrodisíaco.
—¿Esperar qué?
Luis aclaró:
—¡Todavía no me he duchado! Déjame ir a ducharme.
Hizo el intento de levantarse.
Sara abrió los brazos.
—¡Cárgame!
Luis preguntó confundido:
—¿Qué?
Sara lo repitió, esta vez con un tono más coqueto:
—Luis, ¡cárgame!
Luis la alzó entre sus brazos.
Sara se acercó a su oído y murmuró:
—Llévame al baño. Quiero bañarme contigo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Precio del Desprecio: Dulce Venganza
Me pueden decir porfa si mateo vuelve con valentina en los ca?p...
Novela que carece de pasión y desarrollo en los momentos íntimos, por lo que no se distingue cuando ocurren y eso la convierte en monótona y aburrida....
𝑇𝑜𝑑𝑜 𝑏𝑖𝑒𝑛 𝑙𝑎 ℎ𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑖𝑎 , 𝑝𝑒𝑟𝑜 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙 𝑑𝑜𝑛𝑑𝑒 𝑒𝑠𝑡𝑎 𝑒𝑙 𝑓𝑖𝑛𝑎𝑙!...
Y el final? Que paso con la primera parte que es la principal...
q pereza esa historia tan larga y son final aún 😞😞😞... buuuu aburrido...
Madre mía 😯😯. Voy por el cap 1158, salen a cuenta gotas. Se distorsiona la historia central. Es bastante cansado.....no El Señor de los Anillos ni los Pilares de la Tierra, eran tan largos. Qué es una historia romántica, no un culebrón...
al principio todo bien en el desarrollo bien, pero donde está el final??...
Una novela q pudo ser nueva la hicieron muy larga ya ni tienen sentido algunas cosas como Daniela de un embarazo súper notorio y Valentina embarazada de su segundo hijo q ni sé le nota osea ya debería haber dado a luz a su segundo hijo en el tiempo q duro la historia de Daniela como puede ser que Daniela estaba ya como de 8 meses y la otra q se embarazo primero apenas se nota su embarazo...
🥰😍...
Y los capítulos siguientes? Realmente los últimos muy aburridos centrados en un personaje terciario,un ex pretendiente de la protagonista, a nadie le interesa,dejan sin concluir la historia principal,dan a entender que Luciana ganó. Dislike...