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El Precio del Desprecio: Dulce Venganza romance Capítulo 1172

Luis intentó defenderse.

—La verdad es que nosotros…

—Basta, señor —lo cortó Rosa—. Las explicaciones son puras excusas. Usted sabe mejor que yo qué intenciones tiene con la señora.

Luis no supo qué responder. Era cierto que no podía contenerse.

En ese momento Sara bajó las escaleras.

—Aquí estoy.

Luis levantó la vista. Ese día Sara llevaba un vestido amarillo pálido, el cabello largo y rizado recogido en un moño bajo, con dos aretes de perlas colgando de las orejas. Tenía un aire suave y luminoso.

La luz radiante de la mañana entraba por el ventanal, y Sara quedó bañada en ese resplandor. Luis no podía apartar los ojos de ella.

Pero Rosa se interpuso de inmediato.

—Señor, ¡deje de mirar!

Luis se resignó. ¿Ni siquiera podía mirar a su propia esposa?

Sara se sentó y Rosa le dejó la leche junto a la mano.

—Señora, tome su leche.

Luis pensaba que desde que Sara quedó embarazada, él había perdido todo su lugar en esa casa. Cuando naciera el bebé, su posición sería todavía más baja, seguramente.

Sara tomó un sorbo de leche y recordó la llamada de su papá: el abuelo cumplía años y quería que ella fuera con Luis a celebrar.

Era un banquete importante. Luis tenía que estar presente.

Sara lo miró al otro lado de la mesa. No sabía cómo sacar el tema, porque de nuevo implicaba usarlo.

¿Aceptaría?

—¿Mañana tienes tiempo? —preguntó.

Luis la miró.

—¿Mañana?

—Sí. ¿Tienes tiempo mañana?

—¿Tienes algo planeado?

—No es gran cosa. Quería que fuéramos juntos a comer.

Luis arqueó una ceja y por un momento el corazón le dio un vuelco. ¿Ella lo estaba invitando a salir a comer? ¿Por iniciativa propia?

¿Seguía siendo la misma Sara?

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