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EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO romance Capítulo 4

¿Qué?

Traté de procesar sus palabras, pero mis ojos se desviaron a su traje negro, impecable, que le quedaba como si hubiera sido hecho a su medida. Y seguro así era. Podía notar su cuerpo tonificado, imponente.

Tragué con dificultad.

—¿Qué rayos haces aquí? —Mi voz salió como un chillido.

—Señor King, llegó justo a tiempo —Intervino Gregory, poniéndose de pie de inmediato.

Mis ojos fueron en su dirección, incrédula.

Creí haber escuchado mal.

—¿Qué está ocurriendo?

Sentía que la única que no sabía lo que estaba sucediendo era yo. Se supone que estaba aquí para divorciarme en secreto del hermano de este hombre.

Maximilian avanzó a paso confiado, como si el mundo le perteneciera. Sus ojos jamás se apartaron de los míos, petrificándome. Su cabello negro peinado perfectamente hacia atrás. Se sentó del otro lado de la butaca, justo frente a mí.

—Siéntate, Gregory —ordenó con voz grave, sin dejar de verme—. Has hecho bien.

El abogado obedeció sin dudar.

—¿Qué está pasando aquí? —pregunté nuevamente, con la mandíbula apretada. El miedo se mezclaba con la rabia en mi pecho—. Gregory, ¿tú trabajas para él?

El abogado tragó saliva, bajando la mirada. No respondió.

¿Desde cuándo? ¿Por qué me delató? Pensé que había sido amable conmigo, pero solo fue interés. Me engañó. Y lo peor era que ya ese sentimiento era tan familiar que me repugnaba.

El abogado me engañó. Theodore me engañó con su secretaria. Y Maximilian… me engañó cuando éramos novios, fingiendo que me amaba.

—¿Tú planeaste todo esto? ¿Por qué? —Me enfrenté a sus ojos azules, apretando los puños debajo de la mesa.

—Intereses en común, Vienna —Escuchar mi nombre salir de sus labios causó que un traicionero escalofrío recorriera mi cuerpo—. Lo único que debe importarte es lo que Gregory ya te explicó sobre el tecnicismo del contrato que firmaste. Tu matrimonio con Theodore tiene fecha de caducidad, porque él solo es el heredero temporal de los King. En cuanto caiga, te divorciarás. Pero solo para convertirte en la esposa del próximo heredero.

El oxigeno dejó de circular por mis pulmones.

Me estaba diciendo que era como una propiedad, que cambiaría de dueño nada más. Que siempre le pertenecería a los King. No… yo no quería eso. No quería cambiar de carcelero, quería ser libre.

Mi vida no era un bien común para repartir.

—Mi padre no quiere nombrarme. Pero no le queda otra opción. Theodore es un inútil, un borracho que solo sabe humillar mujeres y gastar dinero. La junta directiva nunca lo ha soportado y por eso presionaron a mi padre para añadir una clausula en el contrato que firmaste —Continuó, sus ojos no se apartaron de los míos—. Dentro de poco, el patriarca se verá obligado a cederme la titularidad del patrimonio. Seré el heredero designado.

Las palabras resonaron en mi cabeza como canicas en un salón vacío.

—¿Qué cláusula?

Maximilian sacó un documento de su chaqueta y lo deslizó sobre la mesa. Lo tomé, las manos temblando contra mi voluntad.

Era una copia del contrato prenupcial, con una sección marcada en amarillo.

¿Cómo lo había conseguido?

—Lee la cláusula nueve, párrafo tres.

Mis ojos recorrieron el papel.

"La cónyuge contraerá nupcias con el heredero en turno de la familia King, quedando el vínculo matrimonial sujeto a la designación sucesoria vigente. En caso de cambio de heredero, el matrimonio se disolverá automáticamente y la cónyuge deberá contraer nuevas nupcias con el nuevo heredero dentro de las setenta y dos horas posteriores a la notificación."

C4: Libertad o penitencia 1

C4: Libertad o penitencia 2

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