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El Renacer de la Abogada: La Favorita del Titán romance Capítulo 5

Adriana ni siquiera había alcanzado a responder cuando entró una llamada.

Era Ricardo, el representante de los vecinos; sonaba ansioso pero muy cordial.

—Abogada Jaramillo, ¿por dónde viene? Mandaré a alguien por usted.

Ella apartó la mirada de los mensajes y contestó que acababa de aterrizar, que no era necesario tomarse tantas molestias.

Ricardo rio del otro lado de la línea, insistiendo en que no era ninguna molestia y que ya estaba esperándola en la salida.

Una camioneta modesta y algo polvorienta estaba estacionada afuera. Ricardo en persona había ido a recogerla. Era un hombre de unos cincuenta años, de piel curtida, y apenas Adriana subió al vehículo, él comenzó a ponerla al día.

—La constructora está presionando muchísimo, y las pruebas que tenemos los vecinos son un desastre. La gente está muy asustada.

Tras escucharlo, Adriana respondió:

—Yo me encargaré de ordenar las pruebas, mañana nos presentaremos a la audiencia con normalidad.

Ricardo la miró por el espejo retrovisor y de pronto sonrió.

—Abogada Jaramillo, de verdad que no sabemos cómo agradecerle. ¡Ah, por cierto! Nos avisaron de arriba que viene otra abogada, ya debe estar por llegar. Vámonos yendo para allá.

Adriana frunció el ceño. La repentina llegada de esa nueva abogada le generaba una leve punzada de inquietud.

El vehículo se detuvo frente a unas oficinas comunitarias bastante deterioradas. Ricardo la guio hacia el interior y empujó la puerta de la sala de reuniones.

Apenas Adriana dio un paso hacia adentro, se topó de frente con unos grandes ojos brillantes.

Micaela estaba sentada al otro lado de la mesa, vestida con un traje impecablemente cortado y maquillada a la perfección. Al verla, curvó ligeramente los labios en una sonrisa.

Y de pie a sus espaldas, alto y envuelto en un traje elegante, estaba Damián.

Las pupilas de Adriana se dilataron. Sintió cómo la sangre se le iba helando gota a gota.

Luego agachó la cabeza, esbozando una sonrisa burlona.

Sus sospechas habían sido ciertas, después de todo.

Cuando Damián levantó la vista y la vio, guardó su teléfono de inmediato y se acercó sonriendo, con tono cariñoso.

—Cariño, ¿por qué tardaste tanto? Llevo un rato esperándote.

Él extendió el brazo para abrazarla por la cintura, pero Adriana se apartó sutilmente y respondió con voz neutra:

—El vuelo se retrasó.

La mano de Damián quedó en el aire. Pareció desconcertado por un segundo, pero no le dio demasiada importancia.

Adriana levantó la mirada y preguntó como por mero compromiso:

—¿Qué haces aquí?

Damián mantenía su sonrisa dulce.

—Estaba muy preocupado por mi cariño, por supuesto.

Adriana rio por dentro; ¿estaba preocupado por ella, o por alguien más?

Micaela se levantó de la silla, el sonido de sus tacones resonando mientras se acercaba. Se paró junto a Damián y miró a Adriana con una sonrisa cargada de intención.

—Abogada Jaramillo, qué rápido nos volvemos a ver.

Damián pareció sorprendido, paseando la mirada entre las dos.

—¿Se conocen?

Capítulo 5 1

Capítulo 5 2

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