Entrar Via

El ruego de un hombre roto: La verdad tras tu ausencia romance Capítulo 12

Por más que esa esperanza fuera tan frágil como el hilo de una telaraña, mientras ella lo sostuviera con cuidado, sentía que Tomás algún día volvería a su lado.

Pero su tatuaje había desaparecido. Todo se había esfumado.

Los tendones en la muñeca blanca y perfecta de Tomás se marcaron al instante, tan tensos que parecían a punto de reventar. Su rostro se transformó por completo y apretó los labios hasta formar una línea implacable.

—Esa frase la llevas preparando desde hace años, ¿verdad? —soltó con amargura.

Julia no esperaba esa respuesta. ¿Desde hace años?

¿Acaso se refería al momento en que él se fue al extranjero con su amiga de la infancia? ¿O a cuando Rebeca publicó los resultados de su embarazo?

¿Qué derecho tenía él a reclamarle nada?

Pero a esas alturas, ya nada importaba. Bajó la mirada y caminó hacia un taxi que se había detenido unos metros atrás.

Desde el interior de su auto, Tomás golpeó el claxon varias veces con violencia. El ruido agudo y frenético era la pura expresión de su rabia.

Acto seguido, aceleró a fondo, perdiéndose como un meteoro oscuro en el tráfico de la ciudad.

Al llegar a su departamento, Julia se sentía exhausta. Como no había comido nada, sentía que el estómago se le pegaba a la espalda. Se preparó algo rápido y, mientras comía, vio un mensaje de Camila en su teléfono.

[Hoy vi a Tomás. Sigue siendo igual de insoportable. Ustedes dos no tienen nada que ver, ¿verdad?]

Era una forma indirecta de averiguar si aún había alguna posibilidad entre ellos.

En su habitación, Camila apretaba el celular, con las palmas de las manos sudando de nervios.

La respuesta no tardó en llegar.

[¿Qué podríamos tener? Eso se acabó hace mucho tiempo.]

Camila dejó escapar un largo suspiro y una sonrisa iluminó sus ojos.

¡Lo sabía! Después de que Tomás escuchara aquellas palabras en el pasado, era imposible que siguiera con Julia. Él tenía demasiado orgullo para perdonar algo así.

Al verla sonreír, Lucía suspiró desde la cama.

—¿Qué es esa ropa que traes puesta, muchacha?

Camila ya se había desmaquillado por completo, revelando un rostro de facciones dulces y juveniles.

—Ay, mamá, es la moda. Así nos vestimos los jóvenes ahora, no te preocupes.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El ruego de un hombre roto: La verdad tras tu ausencia