~Scarlett
A Jack Fuller no le caía bien el hombre misterioso.
Damian Vanderbilt. Un nombre que nunca había escuchado en mi vida. Claro, conozco el apellido Vanderbilt. Esa familia tiene imperios y mucho dinero, aunque son discretos a pesar de ser millonarios.
Pero ese apellido no tenía nada que ver con los Fuller.
Los Fuller apenas llegan a estar entre las diez familias más ricas de la ciudad.
Pero a Jack Fuller, ese hombre que se arrastra por la riqueza como Sebastián, no solo no le gustaba Damian Vanderbilt.
Jack Fuller lo odiaba, lo miraba igual a como me miraba a mí cuando yo era niña.
Era un odio puro sin razón aparente, pero muy profundo.
Lo había llamado a su casa, solo para faltarle al respeto en su cara. Lo más raro es que Damian Vanderbilt no parecía ofendido. Eso es raro en gente de su clase social.
La tensión entre Jack Fuller y ese extraño hacía que la conversación fuera difícil. Miré a Sebastián, que estaba pendiente de Ava, quien aún estaba sentada en el suelo, atónita por la cachetada.
Pero él no la alzaba, ni tampoco parecía estar a punto de saltar hacia Jack Fuller y arrancarle la cabeza.
Eso no se ve todos los días.
—Si quieres, puedes ayudarla a que se levante —le dije a Sebastián, mientras me alejaba de Ava .
Sebastián me lanzó una mirada sorprendida, con sus ojos llenos de amargura.
No quería que le hiciera daño por mí. Lo que odiaba era que ella estuviera por encima de mí y de todo lo demás.—Que caballeroso —se burló Damian Vanderbilt mirando a Sebastián, porque en realidad Damian era quien estaba más cerca de Ava. Subió un escalón y le dio la mano a Ava para ayudarla —¿Está bien, señorita?
Ava lo miró, fascinada.
Claro con Sebastián en la palma de la mano, Ava nunca había dejado de coleccionar hombres. Hasta intento seducir a Adrián. Así que no me sorprendía que le prestara atención al primer hombre que estaba a la altura de Sebastián.
Con dinero, guapo, y un cuerpazo.
Pero estar enamorada era algo muy raro para ella.
Supongo que tiene sentido ahora, porque de seguro ese vestido no significó nada para él. Y pensar que yo creía que era bueno con Lilith y estaba agradecida con él.
Se merece a Ava. Que el millonario arrogante y la chica mala se queden juntos y tengan su final feliz.
—Señor Vanderbilt... —dijo Jack Fuller, como si estuviera en problemas y luego volvió a hacer ese hombre astuto de siempre —Perdón por este desastre familiar.
—Tranquilo —asintió Damian, dando un paso atrás para dar espacio— con gusto puedo reprogramar la cita.
—Mil gracias —dijo Jack Fuller fingiendo una sonrisa débil y le dio la mano a Ava, como si fuera un viejo enfermo de un fuerte dolor de cabeza— Ava, ¿me puedes ayudar a subir a mi habitación? Necesito descansar...
Ava miró a su nuevo "objetivo" sin muchas ganas, pero no se atrevió a desobedecer a su papá. Sobre todo, después de semejante cachetada.
—Sí, papi... —tomó el brazo de Jack Fuller y bajó la cabeza mientras lo guiaba hacia las escaleras, como la hija buena que siempre fingía ser.
La vi irse, sabiendo con desesperación que no iba a volver a ver el collar de mamá. Jack Fuller nunca le había pedido a Ava que lo acompañara a su cuarto, ni mucho menos la había golpeado, o al menos no frente a mí.
Ni siquiera necesito la prueba de ADN porque con lo que hizo Jack Fuller hoy ya estoy segura de que el collar definitivamente era de mi mamá.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ella Aceptó el Divorcio, Él entró en Pánico