Pero en lugar de un apretón amistoso, el dueño de esa mano levantó a Evens de su asiento, dándole una fría advertencia. —¿No sabes quién es ella? Evens Moore, periodista estrella de Gossip Tongue. Todavía recuerdo tu "profunda" historia difamando a Scarlett hace cinco años. ¿No tienes desvergüenza al venir aquí y hablarle?
Scarlett abrió los ojos de par en par. No había visto eso, ni la llegada de Scott.
—Un hombre tiene que comer —Moore sonrió sin el menor remordimiento a pesar de que su mentira acababa de ser expuesta frente a la persona a la que intentó engañar—. Nos vemos entonces, ex señora Knight.
Su nivel de desvergüenza realmente impresionó a Scarlett.
—No le hagas caso. Solo es un paparazzi mediocre que vive chupando la sangre de las historias de vida de otras personas —Scott la consoló antes de volverse hacia Sebastián con un gruñido—. Scarlett no lo sabía, pero tú debiste saberlo. Has comprado un montón de historias de ese imbécil sobre Ava, ¿no? ¿¡Y te quedaste ahí sentado viendo cómo Scarlett caía en la trampa de ese canalla!?
Sebastián levantó los párpados, lanzando una mirada perezosa por encima de sus gafas de sol, como si incluso una acción tan simple le drenara una enorme cantidad de energía.
Por supuesto que lo hizo. Sorprendentemente, Scarlett descubrió que ya no sentía celos al escuchar que Sebastián consentía a Ava más que a ella. Esa era una buena señal, y se sintió más feliz por ello.
—Él no tiene esa responsabilidad —Scarlett apartó a Scott antes de que su provocación pudiera escalar—. Lo que quiero saber es, ¿qué haces tú aquí?
La mirada de Sebastián se detuvo en Scarlett, más tiempo de lo que lo había hecho desde que abordó el crucero. Pero antes de que pudiera notarlo, él ya había ocultado sus ojos tras los cristales oscuros de sus gafas de sol.
—Los Green quieren hacer un tour familiar, dicen que podría ayudar con la condición de la anciana —Scott se encogió de hombros, señalando con un dedo a las personas a su alrededor—. La mayoría de esta gente son "amigos" de los Green.
Hizo el gesto de comillas con los dedos al pronunciar la palabra amigos.
Los Green. Scarlett asintió con entendimiento, si ellos eran los "invitados distinguidos", entonces tenía sentido que el crucero hubiese cambiado su ruta solo para recogerlos.
—Hablando de eso, ¿cómo está... la señora Sophia? —Preguntó Scarlett con vacilación, cuidándose de no sonar como si tuviera algún interés en aquella dama.
—Está bien —Scott se encogió de hombros, fingiendo como si realmente no le importara—. Yo... lo odio. Sí, le eché la culpa de lo que pasó durante mucho tiempo. Mi madre murió con una enfermedad y exceso de trabajo por su culpa. Pero después de conocerlo, me di cuenta de que simplemente era débil. No pudo defenderse a sí mismo, ni a su amor. Obedeció a poderes mayores que él, eso es todo.
—Así es que, ¿lo perdonas? —Scarlett miró a Scott a los ojos cuidadosamente, como si buscara algo muy importante en ellos.
—Yo... —Scott se encogió de hombros nuevamente, como si tratara de convencerse de algo en silencio—. Él todavía no puede perdonarse a sí mismo, y eso lo hace más fácil.
Scarlett abrió los ojos. Nunca se había dado cuenta de que cada vez que Sebastián se disculpaba, ella arremetía contra él, le gritaba y se enojaba, pero nunca se dio cuenta de cuánto necesitaba esas disculpas. Necesitaba saber que él se sentía mal por su hijo, igual que ella se sintió y aún se sentía. Necesitaba que él se ahogara en el pasado con ella, porque apenas podía soportar esa oscuridad sola.
Pensaba que quería que la dejara en paz, pero ahora, cuando lo había hecho, se dio cuenta de lo que realmente necesitaba.
Sus ojos se posaron nuevamente en Sebastián, pero a diferencia de antes, el hombre ya no le devolvía la atención. Cada vez que ella lo miraba antes, siempre podía encontrar esos ojos sobre ella, era tan natural que nunca se dio cuenta de que algún día lo echaría de menos.

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