Punto de vista de Johnny
Mi esposa murió. Y cuando por fin encontré a nuestra hija, que estuvo perdida durante veinte años, estaba en prisión.
Soy Johnny Vanderbilt.
El apellido Vanderbilt no proviene de una estirpe de rancio abolengo. Lo construí yo mismo, desde cero. La mujer que estuvo a mi lado durante todo ese proceso fue mi esposa, Emma Green, la madre de Scar. Pero si hay algo que realmente lamento, fue que también conocí a la mejor amiga de Emma; Anna Fuller.
Esa mujer es una serpiente.
En la época en que yo no tenía nada, ella me deseaba. Sabía que estaba con Emma, pero no dejaba de acosarme. Lo que me repugnaba no era eso, sino el hecho de que no quería estar conmigo, sino retenerme como a una mascota.
Qué retorcida y patética.
Y esa misma persona fue la que convenció a Emma para que continuara donándole sangre, debido a que su cuerpo era tan frágil como el papel. Anna no podía correr, ni saltar, ni llevar el estilo de vida de Emma. Quizás habría podido hacerlo, solo que no deseaba arriesgar su preciada vida, así que utilizó a Emma. Encontraba la manera de hablar conmigo a espaldas de mi esposa, no obstante, yo no podía evitarla ni conseguir pruebas de ello. Se lo mencioné a Emma un par de veces, pero a ella no le agradaba que hablara mal de su amiga.
Mi mayor error consistió en creer que podía proteger a Emma de Anna por mi cuenta.
Los Green no aprobaban que Emma se hubiera casado conmigo. Me despreciaban por ser un advenedizo recién enriquecido; pensaban que Emma se había casado con alguien por debajo de su estatus social. Más tarde descubrí que Anna le había estado insinuando sutilmente a los padres de Emma que yo la cortejaba a sus espaldas. Cuando Emma me eligió, Anna la ayudó a fingir su muerte para escapar de su familia, empleando la misma sangre que Emma le donaba para montar la farsa de su muerte frente a sus padres.
Los Green repudiaron a Emma aquel día, únicamente porque creían que ella prefería morir antes que conservar su apellido. Todo debido a que yo no había expuesto el corazón inmundo de Anna.
Trabajé día y noche con la esperanza de que algún día los Green me aceptaran, de poder devolver a Emma a la familia que tanto extrañaba. El día en que mi esposa falleció, acababa de reunirme con su padre en una junta y había vislumbrado cómo esa esperanza empezaba a hacerse realidad. Sin embargo, al llegar a casa, mi propio hijo ni siquiera podía mirarme a los ojos...
Damian había visto un mensaje de texto en mi teléfono, aunque no pudo desbloquearlo ni sabía qué había respondido, lo único que sabía era que alguien llamada Anna me había enviado un mensaje preguntándome si aún deseaba casarme con ella.
Qué ridículo. Tras un mensaje unilateral de parte de Anna, mi propio hijo sospechó que engañaba a mi esposa. Se lo mostró a Emma, quien en un arranque de ira, se marchó en su automóvil junto con nuestra hija recién nacida...
Alice.
Emma jamás fue una mujer sumisa.
Pero lo que más duele es que Emma no me culpaba, sabía que yo no le sería infiel. Ni siquiera había desbloqueado mi teléfono y ya estaba al tanto de que no la había traicionado, solo condujo impulsivamente, con el deseo de encarar a su mejor amiga. Estaba enojada consigo misma por no haberme creído cuando se lo dije.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ella Aceptó el Divorcio, Él entró en Pánico