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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 400

Pero ni terminó de soltarlo cuando una voz le cayó por la espalda.

—¿Y tu carro? ¿Por qué no llegaste manejando?

Jaime traía un conjunto deportivo verde fosforescente. Su reloj deportivo brillaba tenuemente.

Con eso, desde lejos se veía como una mancha luminosa. Gloria se asustó y se echó dos pasos para atrás.

—Soy yo —volvió a decir Jaime.

Gloria enfocó bien y por fin distinguió su cara.

—¿Jaime?

—Te estoy preguntando.

Jaime se puso en cuclillas en la banqueta.

Gloria fue al grano.

—Ayer tuve un choque leve. El carro está en el taller; en un par de días me lo dan.

—¿Un choque?

Jaime se paró y se acercó, revisándola de arriba abajo.

—¿Tú estás bien?

Cuando estuvo más cerca, la luz del poste le dio en la cara y dejó ver un moretón debajo del rabillo del ojo.

—Yo sí. Tú te ves peor —dijo Gloria, señalando con la mirada—. ¿Qué te pasó?

Jaime hizo una mueca.

—Salí a correr en la noche y me fui a una zanja. Apenas salí.

Se giró un poco: el conjunto estaba lleno de tierra y la rodilla traía una raspada que todavía escurría.

Gloria ni quiso ver mucho.

—¿A quién se le ocurre salir a correr tan noche?

—Siempre corro de noche. Apenas me mudé por aquí y no me sabía el camino… ni vi el letrero de advertencia.

Ya que lo cacharon, Jaime dejó de fingir. Cojeando, fue a sentarse al borde de la banqueta.

—Me tardé como diez minutos en poder pararme. ¡Duele un chingo!

Gloria sacó el celular y prendió la lámpara para revisar.

La sangre le había bajado a la pantorrilla; una parte ya estaba seca.

Pero cada vez que movía la pierna, se le abría de nuevo y volvía a salir.

—¿Te llevo al hospital? —preguntó Gloria.

Capítulo 400 1

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