Entrar Via

EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 562

Arriba, en la habitación de Federico.

Lalo se había quedado dormido en los brazos de Gloria.

Federico la ayudó a recostarse suavemente en la cama. Ella, con miedo de despertar al pequeño, se giró con cuidado y acostó a Lalo a su lado.

Luego se incorporó y se sentó en el borde de la cama.

—Ya le entregué el regalo al señor Mendizábal.

—¿Qué te dijo? —preguntó Federico, sentado en el sillón a los pies de la cama.

—Que muchas gracias —respondió Gloria.

—¿Y qué te dijo a ti?

Gloria negó con la cabeza; no tenía ganas de repetir las palabras de José.

—¿No viste a Virginia? —insistió él.

—La vi de lejos, pero no hubo chance de platicar a solas.

Una ola de desilusión la invadió, dejándola con una expresión melancólica.

Federico cruzó las piernas y apoyó un brazo sobre el respaldo del sillón.

—Los señores Mendizábal quieren llevarse a Virginia al extranjero para alejarla de todos los problemas de la familia, pero ella no quiere. ¿Por qué crees que se niega a irse?

—Ya lo sé, en parte se queda por mí. —Justo por eso, Gloria se sentía aún más culpable con su amiga.

Federico bajó el brazo, apoyó las manos sobre su regazo y entrelazó los dedos.

—La otra razón es que José posee acciones del Grupo Mendizábal. Mientras no esté dispuesto a cederlas, Lucas no lo dejará marcharse en paz. Pero si José renuncia a sus acciones, se queda sin los dividendos de la empresa y no tendría con qué mantenerse. En pocas palabras... de los dos hermanos Mendizábal, solo uno puede quedar en pie.

Gloria palideció.

—Después de hoy, todo el mundo va a saber que eres hija de Lucas. Lo que se viene es una guerra muy pesada. El rollo que traes con Virginia solo se va a arreglar cuando todo esto termine; hasta entonces, no tiene sentido que te consumas antes de tiempo.

Tal vez, en medio de la pelea entre José y Lucas, la postura de Gloria y Virginia vuelva a cambiar.

Federico la vio alejarse, con una mirada inescrutable.

El celular vibró en su bolsillo; se levantó y salió al balcón para contestar.

—¿Ya viste a Virginia?

Del otro lado se escuchó la voz de Raúl:

—Sí, la vi, pero anda muy ocupada. La señora Mendizábal no se le despega ni un segundo, no hubo manera de cruzar ni dos palabras a solas.

—Si te invitó, seguro no fue nomás para que hicieras bulto —dijo Federico con tono neutro—. Solo espérate.

—Qué bárbaro, Federico, a ti no se te escapa una —Raúl soltó una carcajada—. Me mandó un mensaje diciendo que quería platicar conmigo en cuanto terminara la fiesta.

—Pues me avisas cuando termines de hablar con ella, y no me estés marcando si no es urgente.

Federico, un poco molesto, hizo el amago de colgar.

—Antes no querías que te marcara para no interrumpir tu trabajo. ¿Y ahora? ¿Tienes miedo de que despierte al niño? ¡No manches, Federico! Eres un director ejecutivo, no un amo de casa que se la pasa cuidando a la esposa y al chamaco.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA