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EMBARAZADA TRAS EL DIVORCIO: NO ME QUITES A MI HIJO, SEÑOR CÓRDOBA romance Capítulo 567

Raúl aguantó la respiración y terminó ahogándose con su propia saliva; su rostro se puso rojo como un tomate mientras giraba la cara, tosiendo en un intento desesperado por recuperar el aire.

—¡No es lo que te imaginas! —se apresuró a explicar Virginia—. Lo que quiero es que te hagas pasar por el papá de Bruno. Diremos que nos separamos por algunas diferencias y que ahora regresamos.

—¿Y por qué yo? —La cara de Raúl seguía encendida.

—Apenas volví con la familia Mendizábal y no los dejan tranquilos si salgo sola. Tampoco me dejan comunicarme con Gloria. ¿No crees que tengo que inventar algo para tener un poco de libertad?

Virginia le dio muchas vueltas al asunto hasta concluir que Raúl era el candidato perfecto para su plan.

Llevaba poco tiempo de vuelta en Río Alicante y no tenía ni un solo amigo en la ciudad.

Si le pedían que buscara una excusa para salir sola, ni siquiera sabría qué inventar.

Antes de que la verdad saliera a la luz, no podía quedarse sin ver a Gloria. Simplemente no lo soportaba. ¡Quién sabe qué tantas locuras se estaría imaginando Gloria ahora mismo!

—Si quieres decirle algo a Gloria, yo puedo pasarle el mensaje —ofreció Raúl.

—No es tan simple como crees. Hay cosas que solo se pueden decir en persona. Si alguien más se lo dice, no se transmite el verdadero sentimiento.

Virginia sintió un nudo en la garganta al pensar en su hermana.

En realidad, si solo se tratara de enviar un mensaje, no habría mucho qué decir; lo que ella quería era verla.

—Entonces, ¿estás segura? —le preguntó Raúl, dudando por enésima vez.

Virginia asintió con una vehemencia excesiva.

—¡Muy segura!

Raúl lo meditó un momento en silencio.

—De acuerdo, hagámoslo a tu manera. ¿Qué sigue?

—Pásame tu Messenger y espera mi mensaje. Voy a buscar el momento oportuno para mencionarte con ellos y luego irás a la casa de los Mendizábal.

Virginia sacó su celular, agregó a Raúl usando una cuenta nueva de Messenger y también intercambiaron números de teléfono.

—Recuerda: si vas a ser su papá, tienes que actuar como tal. Cuando vayas a la casa de los Mendizábal, asegúrate de tratar a Bruno de una manera especial.

¿Ser papá?

Raúl nunca se lo había planteado. La sola idea le resultaba tan ajena que seguía sintiéndose aturdido.

Al volver a su coche, todavía sentía que todo era un sueño.

Llamó a Federico y le soltó:

—Voy a ser papá.

No sabía cómo explicarle a Jaime en qué términos estaban Federico y ella en ese momento.

Jaime la guio hacia el interior de la casa.

—Prepárate. Esa directora de ustedes resultó ser una completa loca, me destrozó la casa.

La puerta del apartamento se abrió y, antes de que pudieran dar un paso adentro, un vaso de cristal voló hacia ellos.

Jaime cerró la puerta de un golpe. El vaso se estrelló contra la madera y cayó al suelo, hecho pedazos.

—¡Estás loca! —le gritó Jaime desde el otro lado de la puerta—. ¡Si vuelves a aventar otra cosa, te entrego a la policía y te vas a pudrir en la cárcel!

—¡No me mientas! Ustedes todavía quieren sacarme la verdad, ¡más les vale dejarme ir!

La voz histérica de Lucía revelaba una profunda impotencia.

Gloria empujó la puerta y entró.

—Si sabes que quiero averiguar la verdad, ¡¿por qué no me la dices de una vez?!

Al escuchar su voz, Lucía, que estaba sentada en el sofá, se quedó de piedra.

—¡¿Gloria?! Por fin llegas... Diles que me suelten. Todos estos años me he partido el lomo por ti y por Virginia. Te lo ruego...

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