Belén no abrió los ojos, por lo que no pudo ver la expresión de Julián.
Esperó en silencio, como una cazadora repleta de paciencia.
El tiempo pareció estirarse infinitamente en la oscuridad. No supo cuánto pasó hasta que escuchó un leve roce. Era Julián sentándose.
Entonces, olió el humo de cigarrillo. Era tenue, pero en el encierro de esa habitación a oscuras resultaba excepcionalmente perceptible. Con un toque picante y melancólico.
Abrió los ojos en la penumbra y miró tranquilamente en dirección a Julián. Sabía que él no fumaba.
O al menos frente a los demás; era un estudiante ejemplar de conducta intachable, sin ningún vicio, el gran orgullo de sus padres.
Pero en ese momento, aquella joya perfecta sin defectos, en lo profundo de la noche, había sido quebrada fácilmente por sus palabras.
El sutil chisporroteo del tabaco al consumirse. La respiración honda y contenida de Julián se mezclaba con el eco lejano del tráfico que entraba por la ventana, componiendo una melodía nocturna tan extraña como sensual.
Él fumaba muy despacio. El humo blanco se elevaba en la oscuridad, difuminando su silueta marcada y aportando un aire aún más denso de decadencia y conflicto interno.
Belén se quedó acostada sin moverse. Podía sentir la mirada de Julián fija sobre ella.
Una mirada que desprendía un calor abrazador.
Ella no sabía qué estaba pensando Julián, y tampoco le interesaba indagar.
Él simplemente se quedó allí sentado, fumándose ese cigarrillo en la penumbra. Después de eso, hubo un largo silencio ensordecedor. Era un rechazo. No lo harían.
Belén sonrió en silencio, se acomodó las mantas, se dio la vuelta dándole la espalda y volvió a cerrar los ojos.
A la mañana siguiente, los rayos del sol despertaron a Belén.
Cuando abrió los ojos, Julián ya se había levantado y la cama del suelo estaba perfectamente recogida.
—Si ya despertaste, vístete rápido y sal. Así evitas que ellos te vean en un rato —le dijo desde la ventana, con una postura firme y erguida.
Era el mismo Julián impecable de siempre. Como si todo lo de la noche anterior hubiera sido solo un sueño surrealista.


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