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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 117

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Pero, por supuesto, no podía decir la verdadera razón.

Elara forzó una sonrisa algo tensa.

—No es nada, solo era curiosidad.

—Si llegan a necesitar cualquier cosa, pueden usar el teléfono fijo de la habitación. La finca cuenta con un equipo completo de mayordomos disponibles las veinticuatro horas —indicó Fabián.

—Muchas gracias.

Fabián se dio la vuelta para marcharse, pero Elara lo detuvo de nuevo.

—¿Renato se queda a dormir en la finca?

Como el día de la fiesta iba a estar repleto de gente y compromisos, prefería entregarle su regalo hoy mismo.

Fabián lo pensó un momento.

—El señor Soler no suele vivir aquí permanentemente, pero de vez en cuando viene a hacerle compañía a su abuela. Tiene su propia residencia privada dentro de los terrenos, en Villa El Oasis.

—¿Y sabe si vendrá a dormir esta noche?

—Considerando que ustedes han llegado, seguramente pasará más tarde a cenar con la familia. Sobre si se quedará a dormir o no, la verdad lo desconozco.

—Entiendo, gracias.

Fabián asintió y bajó rápidamente por la escalera.

Justo en ese momento, Luciana salió de una habitación cercana, mirándola de arriba abajo con profunda hostilidad.

—¿Y a ti qué te importa lo que haga Renato?

—No es de tu incumbencia —respondió Elara con frialdad.

Luciana bufó con desprecio.

—No te sientas la gran cosa solo porque él tuvo el detalle de elegir el nombre de tu hija. Tanto tú como esa niña solo reciben atención por ser de la familia Lucero. Si no fuera por nosotros, en tu miserable vida habrías tenido la oportunidad de cruzar miradas con un hombre como él.

Elara no iba a dejarse pisotear.

—Tienes toda la razón, tú sí tienes la oportunidad de verlo de cerca. ¿Pero de qué te sirve? Te conformas con que te vea, porque toda tu vida solo serás su hermanita.

Fue como si le hubiera pisado la cola a un gato. Luciana enfureció al instante.

—¡Yo no soy su hermana! ¡Yo me apellido Lucero y él es un Soler!

Una sonrisa cargada de ironía apareció en los labios de Elara. Con razón la chica siempre le decía Renato con tanta familiaridad en lugar de llamarlo simplemente hermano mayor como lo hacía Dylan.

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