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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 15

Nuevo hogarEsa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

—Elara, Dylan, cuánto tiempo sin verlos —los saludó Nina con una sonrisa impecable.

Elara instintivamente miró a Dylan. Él apenas asintió con la cabeza, manteniendo el rostro completamente inexpresivo.

En el pasado, en su desesperado afán por separarla de Dylan, Nina había hecho cosas verdaderamente crueles. La peor de todas fue la noche de su boda... una noche que casi fue arruinada por Nina, quien se atrevió a drogarla.

De no haber sido porque Dylan lo descubrió a tiempo, el daño habría sido irreparable.

Ante alguien que le había hecho tanto daño, a Elara le resultaba imposible fingir cortesía. Ni siquiera le apetecía participar en un falso intercambio de palabras educadas.

Tomó la mano de su esposo con firmeza.

—Vamos a ver por allá.

—De acuerdo —respondió Dylan, rodeándole la cintura con cariño para guiarla en la otra dirección.

Una chispa de frialdad y resentimiento cruzó la mirada de Nina. Sus manos se apretaron con fuerza alrededor del asa del cochecito. Sin embargo, compuso su expresión rápidamente y los siguió, forzando una sonrisa.

—Elara, sé que en el pasado me equivoqué y te pido perdón. Ya lo superé, ahora tengo a mi propio hijo. ¿Podemos dejar todo atrás y ser amigas?

Elara se detuvo en seco y la fulminó con una mirada carente de toda emoción.

—No puedo ser amiga de alguien que me lastimó tanto.

Nina bajó la mirada, adoptando una postura de arrepentimiento total.

—¿Qué tengo que hacer para que me perdones? Pídeme lo que sea.

—No importa lo que hagas, nunca te voy a perdonar.

Nina le lanzó una mirada indescifrable a Dylan antes de morderse levemente el labio y continuar su discurso.

—El Consorcio Lucero y el Consorcio Salinas tendrán negocios juntos a largo plazo. Mi hermano y Dylan son amigos desde la infancia. Si nosotras no nos llevamos bien, los pondremos en una situación difícil a ambos.

*¿Intereses corporativos y lazos afectivos?*

Elara no iba a morder el anzuelo.

—Yo no me meto en los asuntos de la empresa ni en la amistad de tu hermano con Dylan. Pero tú y yo no tenemos nada de qué hablar. Para mí estás muerta, y esa es la única forma en la que nos vamos a relacionar.

Nina frunció el ceño, perdiendo un poco la compostura.

—¿Por qué eres así? Ya te pedí perdón, ¿qué ganas aferrándote al pasado?

Elara dejó escapar una risa gélida. *¿Perdón?*

Bastaron un par de negativas para que mostrara su verdadera cara. ¿Acaso esa era la actitud de alguien que buscaba redimirse de corazón?

Capítulo 15 1

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