Dylan se quedó en la clínica acompañando a Elara y a su hija durante dos días, antes de volver al trabajo.
Los días de Elara estaban bastante ocupados: chequeos médicos, terapias de recuperación posparto, sesiones de fisioterapia y aprender a cuidar de una recién nacida, además de repasar sus libros de medicina para el examen de médico jefe.
Originalmente, quería amamantar, pero debido a la inmensa cantidad de sangre que había perdido durante el parto, su cuerpo estaba demasiado débil. Las enfermeras le recomendaron usar fórmula para no agotar sus reservas, advirtiéndole que de lo contrario sería casi imposible recuperar su salud a largo plazo.
Aurora Quiroga seguía pasando a 'fichar' todos los días. Esa tarde, mientras acompañaba a Elara a almorzar, le comentó con un tono de aparente indiferencia:
—¿Ya viste los chismes en internet sobre tu esposo?
Por su estatus y apariencia, Dylan era considerado uno de los hombres más cotizados de Solsepia. No era raro que las mujeres intentaran acercársele, y de vez en cuando surgían rumores, pero él siempre se encargaba de silenciarlos rápidamente.
Así que Elara no le dio demasiada importancia. Tomó un sorbo de sopa de pollo antes de responder:
—¿Qué chica incauta cayó esta vez?
—Esta vez parece un poco diferente a las anteriores. No es ninguna pasante universitaria ni su asistente. Nadie sabe quién es la mujer. En internet dicen que es 'el amor verdadero' de tu esposo, y por eso la tiene tan bien escondida.
Al notar la seriedad en la mirada de Aurora, Elara frunció el ceño.
—¿Estás segura de que no son puras invenciones?
—No lo sé con certeza, pero creo que deberías prestarle un poco de atención a este asunto.
—¿Tú crees que Dylan sería capaz de engañarme?
Aurora apoyó la barbilla en su mano y lo pensó unos segundos. En lugar de responder directamente, expuso los hechos.
—El embarazo y el posparto son estadísticamente las etapas de mayor riesgo de infidelidad en los hombres. Además, veo que ahora toda tu atención está centrada en la bebé. Y yo, que vengo casi todos los días, rara vez veo a Dylan por aquí.
Elara respondió, tratando de restarle importancia.
—Antes se la pasaba cuidándome en el hospital, debe habérsele acumulado muchísimo trabajo en la oficina. Es normal que esté ocupado.
—¿Tan ocupado que no tiene tiempo ni para ver a su esposa y a su hija?
La pregunta de Aurora dejó a Elara paralizada.


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