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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 425

—Ella es diferente.

—¿Diferente en qué? —preguntó Fabián. Aunque Elara era indudablemente hermosa, en la Capital sobraban mujeres más hermosas que ella. Era cierto que tenía éxito en su carrera profesional, pero si se la comparaba con las grandes ejecutivas que dirigían corporaciones, evidentemente se quedaba atrás.

Fabián de verdad no lograba ver qué tenía de especial.

¿Acaso era justamente porque era divorciada, tenía una hija y era la exesposa del hermano menor de la familia Lucero?

¿A su jefe le gustaba esa sensación prohibida que rodeaba a las mujeres con ese tipo de pasado?

Si era así, sus gustos eran un poco retorcidos.

—Es diferente en todo —respondió Renato, caminando hacia su habitación.

Fabián, terco como una mula, lo siguió.

—¿Acaso le parece excitante estar con ella? —preguntó con cautela.

Renato se detuvo en seco y le dio un golpe en la cabeza a su asistente.

—¿Qué tonterías estás imaginando?

—Pero, ¿qué es lo diferente? —Fabián no estaba dispuesto a rendirse. Rara vez tenía la oportunidad de interrogarlo sobre este tema; no iba a parar hasta sacarle algo de información.

—Ella fue mi primer amor. —Fue su luz. Su salvación.

Fabián se quedó petrificado, parpadeando a toda velocidad. ¿Primer amor?

¿Desde cuándo?

¿Por qué él no sabía nada?

Renato había entrado al ejército a los veintidós años. Ellos se conocieron en esa época. Jamás notó que su jefe estuviera interesado en alguna mujer. De hecho, como se mantenía tan alejado de todo interés romántico, durante un tiempo en su tropa llegaron a sospechar que ni siquiera le gustaban las mujeres.

Viendo que Renato estaba a punto de entrar a su habitación, Fabián preguntó apresuradamente:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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