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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 435

En el primer piso.

Dylan estaba conversando cuando su celular emitió un sonido. Revisó el mensaje y luego se disculpó con el hombre que tenía enfrente:

—Mauricio, mil disculpas. Mi exesposa me trajo algo. Voy a subir un momento a recogerlo. Con permiso.

Mauricio sonrió con evidente picardía.

—¿Tienen tan buena relación el señor Lucero y su exesposa?

Dylan sonrió amablemente, sin confirmar ni negar.

—Espero que no lo tome a mal.

Mauricio pareció sorprenderse; claramente no esperaba que Dylan lo admitiera tan abiertamente, y menos con un tono que dejaba ver cierto cariño.

—Parece que el señor Lucero planea reconciliarse.

Dylan sonrió.

—El destino lo dirá. Con permiso.

Tras despedirse, caminó hacia las escaleras. Antes de subir, le lanzó una mirada disimulada a Renato, quien se encontraba a cierta distancia.

En cuanto Dylan se alejó, Mauricio comenzó a comentar con otras personas que el señor Lucero había subido corriendo al segundo piso solo por un mensaje de su exesposa. Añadió que seguramente planeaban volver a estar juntos; de lo contrario, no tendrían una cita secreta en medio de un evento tan importante.

El rumor no tardó en llegar a oídos de Renato. Su mano se tensó alrededor de la copa, y de inmediato giró la cabeza buscando a Elara.

Luciana, al ver que él parecía buscar a alguien, se apresuró a preguntar:

—Renato, ¿a quién buscas? Te ayudo a buscar.

Renato, dándose cuenta de que su reacción había sido demasiado obvia, apartó la mirada y, reprimiendo la ansiedad que comenzaba a surgir en su pecho, preguntó con tono indiferente:

—A Violeta.

Al escuchar ese nombre, a Luciana se le llenaron los ojos de celos y respondió de mala gana:

—Hace rato la vi allá con Elara. Alguien le derramó vino a Elara y le manchó el vestido, así que la señorita Ávila la acompañó arriba a cambiarse.

Renato sacó su teléfono y marcó el número de Violeta. Llamó durante un largo rato, pero nadie contestó hasta que el sistema colgó automáticamente.

La inquietud en su interior se intensificó.

Dio un paso en dirección a las escaleras, pero se detuvo en seco.

El vestido manchado, subir a cambiarse, Dylan yendo al segundo piso, el rumor llegando casualmente a él, y Luciana contándole la historia. Todo encajaba a la perfección, como si estuviera fríamente calculado.

Parecía una trampa cuidadosamente diseñada, esperando a que él cayera.

Una trampa que apuntaba directamente a él y a Elara.

La persona detrás de esto estaba usando a Dylan para provocarlo, buscando que perdiera la cabeza y subiera a buscar a Elara, exponiendo así su relación ante todos. Con tantas personas presentes, si se descubría lo suyo, al día siguiente sería el mayor escándalo de la Capital.

Si sus sospechas eran ciertas, la persona que ideó todo esto ya sabía lo que había entre él y Elara.

Pero ese secreto solo lo conocían unas pocas personas de su absoluta confianza.

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