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Esa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado romance Capítulo 51

Nuevo hogarEsa niña es mía: El secreto de mi poderoso excuñado ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Ella no sentía que hubiera hecho nada malo esa noche. Al encontrarse con una escena así, dudaba que alguien en el mundo pudiera mantener la calma.

Pero todos los demás pensaban que ella era la culpable.

Incluso Dylan estaba furioso.

¿De verdad era ella la que estaba equivocada?

Su teléfono sonó en ese instante. Era una llamada de Aurora.

—¿Ya terminó la fiesta?

—Sí —respondió Elara con voz apagada.

—Perdóname, tengo un caso que va a juicio mañana y he estado ahogada organizando documentos. Por eso no pude acompañarte esta noche.

—No te preocupes.

—¿Qué pasa? Te noto triste. ¿Tu suegra te hizo alguna mala cara otra vez?

A pesar de la bofetada que le había dado Doña Viviana, Elara no había derramado una sola lágrima. Sin embargo, ante la suave pregunta de Aurora, sintió que la nariz le picaba y las lágrimas amenazaban con salir. Respiró hondo, tragándose el nudo que tenía en la garganta, y le contó a su amiga, detalle a detalle, todo lo que había ocurrido esa noche.

Al escucharla, Aurora soltó una maldición sin tapujos.

—¡Hija de puta!

—Dime, ¿crees que me equivoqué?

—¿Equivocarte de qué? ¿Quién no perdería la cabeza al ver algo así? Si me hubiera pasado a mí, habría despedazado a ese par de cínicos ahí mismo. Darle solo una bofetada a Dylan fue un acto de pura misericordia.

—Yo también creo que no hice mal, pero nadie parece entenderme.

—A mí me huele muy mal todo este asunto.

—¿A qué te refieres? —preguntó Elara, sorprendida.

—Fuiste a atraparlos con las manos en la masa. Tú eras la víctima. Pero en cuanto Nina Salinas abre la boca y da su versión, de repente todo es un 'malentendido'. Pasaste de ser la esposa agraviada a la histérica irracional en cuestión de segundos. ¿No te parece demasiada casualidad ese giro de los acontecimientos?

Elara se enderezó de golpe en el asiento.

—¿Estás insinuando que todo lo que pasó esta noche fue planeado?

—No lo sé. Tal vez he estado trabajando en demasiados casos últimamente y tengo los sentidos muy alerta, viendo conspiraciones en todas partes.

Elara no había considerado esa posibilidad, pero tras las palabras de Aurora, las piezas empezaron a encajar en su mente...

Dylan había ido a la sala de descanso para contestar una llamada, y, casualmente, alguien pasó por su lado murmurando sobre una aventura en esa misma habitación.

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