▪︎CAPÍTULO 18▪︎T2
Evitar a Ignacio se ha transformado en
algo de mi rutina. Este último mes me
había aprendido sus horas de llegada y
salida para no coincidir con él nunca,
además me aseguré de que cualquier tipo de encuentro de
oficina fuera delante de más personas para que no pudieramos tener momentos
incómodos.
Esta situación no me gusta y sobre
últimamente con lo cansada que estoy.
Ha habido veces que Diana se pasa por
la oficina para recoger a Ignacio y cuando paso a su lado
empieza a contarle el rollo de como le van a llamar o el color de la
habitación: una sencilla tortura.
Hoy, que hay reunión del comité directivo los que pongo en
práctica mis tácticas para esquivarle a toda costa o entablar la mínima es uno
de esos días
conversación posible, a ser posible nula.
Todos entramos y para mi mala suerte
Ignacio se sentó a mi lado, así que yo moví la silla
levemente dándole ligeramente la espalda y oíque resopló.
Comenzó a hablar Grace sobre la última campaña publicitaria
y sus resultados, le siguieron Aiden y el director de recursos humanos hasta
que le tocó el turno de hablar a Ignacio
Durante toda su exposición me miraba
de reojo esperando ver reacción por mi
parte o que yo también le mirara.
En un par de segundos no pude evitar
caer en la tentación y me permití el
pequeño placer de mirarle mientras
le atendía una duda al director de
marketing.
Es matador, le quiero tanto que duele.
Me dió por pensar que hubiera pasado si por un ataque de
celos yo no me hubiera marchado hace cuatro años tal vez nosotros hubieramos
seguido y ahora esta situación sería una bonita relación estable. Sinceramente
prefiero no pensarlo o me amargaré la existencia con cosas del pasado que no
pueden volver.
Llegó un momento en el que todos los
presentes me miraron y vi que Ignacio
había vuelto a su sitio y Aiden me hizo un pequeño gesto
para que me levantara a exponer.
Asentí y comencé a hacer el balance del
trimestre con no todas las ganas que
me gustaría a mí lado Ignacio me miraba
fijamente y yo me estaba poniendo
nerviosa, como cuando en el colegio te
toma exponer un trabajo con el profesor mirándote fijamente,
igual.
Poco a poco fui explicando todo y justo en el momento en el
que creí que me podría sentar y volver a mis pensamientos me inundaron una
enormes náuseas.
-Señores perdonadme pero abandono la reunión unos minutos- y
salí corriendo en dirección de los baños, me metí en un cubículo y vomité todo
el desayuno.
No es la primera vez que me pasa, esta
semana me estoy levantando con vómitos todos los días.
Grace llegó detrás de mi y dió unos golpes a la puerta
- Franchesca ¿estás
bien?
-He vomitado, creo que tengo
gastroenteritis - abrí la puerta -Grace no puedo estar
embarazada-
susurré con la voz entrecortada- ni
siquiera yo tengo tan mala suerte yo..Él
va a ser padre con otra chica.
-Solo hay un modo de averiguarlo- una
prueba de embarazo me tiene que sacar de dudas y me
confirmará que no lo estoy.
-¿Porfavor puedes comprarla tu en la
farmacia de enfrente? No quiero que
nadie me vea Asintió
- Tardo cinco minutos- y se fue.
Si estoy embarazada ¿que voy a hacer?
Puedo hacerme cargo del niño yo sola,
pero ¿estoy preparada? tengo veintidós
años, soy adulta y puedo hacerlo. Dios
mío mamá y papá me van a matar completamente ¿ y como se lo
digo a Ignacio?
¿Va a cambiar esto la situación actual?.
Me estoy sugestionando otra vez, no estoy embarazada, es una
gastroenteritis o un virus estomacal y a lo de los antojos, normalmente me dan
cuando me va a bajar la regla así que no hay ningún embarazo, está todo en mi
cabeza.
A la velocidad del rayo Grace llegó con el predictor y me lo
tendió.
-Dos rallas azules son positivo, una negativo. Franchesca ,
salga lo que salga, tranquilízate y ten por seguro que todo va a salir bien.
Con nervios me hice la prueba y aunque en el fondo sabía lo
que iba a salir me intenté autoconvencer de lo contrario.
Si estoy embarazada todo va a
comenzarse a complicar aún más de lo
que está actualmente y es lo último que
quiero en este instante, suficiente tengo
ya con lo que hay ahora.
Grace y yo esperamos pacientes yen
silencio el resultado que no tardó en
llegar y al ver las dos rallas azules me
derrumbé por completo.
-Porfavor Grace, Ignacio no se puede
enterar por el momento, tengo que pensar la manera de
decírselo
-Es el padre en algún momento lo tendrá que saber.
-Y lo sabrá, pero no ahora- intenté
recuperarme del shock que había sido ver el resultado,
definitivamente las cosas no pueden ir a peor.
Aiden abrió la puerta del baño y escondí el predictor.
-¿Pasa algo?
-Me ha sentado algo mal del desayuno,
nada más- Grace me miró acusdoramente y yo la di un suave
toque como suplica.
Aiden me miró de arriba a abajo, no se
lo estaba creyendo.
- Franchesca estás
temblando y tienes el rimel corrido de llorar ¿que..pasa...aquí?- marcó cada
palabra
-¿Ahora eres inspector de policía? Te he
dicho que nada, tengo gastroenteritis
y además me ha sentado mal algo del
desayuno ¿es que no me crees?- o me
creyó o no quiso discutir por que no me
replicó, aunque miró a Grace intentando averiguar en sus
ojos lo que yo ocultaba y ella miró al suelo segura de que Aiden conseguiría
descifrar que algo iba mal.
-Solo venía a decirte que mamá y papá
han llegado de Nueva York y te esperan
en casa, yo ya he hablado con ellos así
que quieren tener una especie de reunión contigo para que
les cuentes los detalles de tu parte de la empresa- realmente cuando pienso que
las cosas no pueden ir a peor la vida se encarga de demostrarme todo lo
contrario.
¿Como se lo voy a contar? Me van a
matar,aunque sea adulta para mis
padres sigo siendo una cría.
Demasiados pensamientos se aglutinaron en mi mente
y volví temblar.
-¿Franchesca estás
segura de que estás bien?
Asentí levemente
- Me voy a casa a hablar con ellos.
-Suerte- me susurró Grace
Eso es algo que para mi desgracia no
tengo.
Todo el viaje a casa estuve teniendo una lucha enterna entre
si contarselo ahora o no. Ni si quiera había tenido tiempo yo misma de
aclararme que iba a hacer o como me sentía.
Imaginarme las caras de mis padres
mientras se lo contaba tampoco ayudaba.
Solo pensar que sus caras de sorpresa y
decepción...y más cuando no le puedo
decir por el momento la identidad del
padre aunque seguramente piensen que es Mark.
Me rocé la parte baja del vientre, hay
algo creciendo ahí, mi hijo. Empezaron
las preguntas que tendría cualquier
embarazada, ¿como será? ¿es niño o
niña? ¿Se parecera a Ignacio?
El chofer paró y poco a poco y muy
lentamente queriendo tardar más en
llegar salí.
Al entrar mis padres me esperaban en el salón con una
sonrisa que me llenó de remordimiento y corrieron a abrazarme
- Cariño te hemos echado muchísimo de
menos- empezó mamá
-Yo a vosotros también- forcé una sonrisa
- Antes de ponernos a hablar de temas
de trabajo cuéntanos ¿estás bien por lo
de Mark? Nos lo contó Aiden, no sabes lo mucho que lo
sentimos.- siguió mamá
-No la agobies nos lo contará a su debido tiempo.- papá me
sonrió
No puedo fingir, no delante de ellos y no de esta manera
-¿Cariño va todo bien? Te noto algo
Decaída.
Me mordí el labio intentado no llorar
pero las lágrimas salieron y negué con la cabeza, nada iba
bien.
-Es mejor que os sentéis
Ambos me miraron confusos y tomaron
asiento en el sofá.
-Seguramente después de esto os sentiréis profundamente
decepcionados y confusos así que lo siento muchísimo- me limpié las
lagrimas que me mojaban la mejilla
-Nos estas asustando Franchesca - papá me miraba
desconcertado
-Yo...- cogí aire- estoy embarazada.
Por su cara pasaron decenas de
sentimientos en una milésima de
segundo, enfado, confusión, sorpresa.
-Pero lo dejaste con Mark hace más de dos meses, ya se te
notaría....
-No es de Mark pero de momento tenéis
que confiar en mi y no puedo deciros la


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia