▪︎FIN▪︎SEGUNDA TEMPORADA
-Diana, no quiero problemas, seamos
claras, ambas estamos enamoradas de
Ignacio- decirlo en alto me sorprendió a
mi misma- y ambas estamos embarazadas de él. Es una
situación muy complicada y casi parece que chiste pero por ahora voy a ser
madre y tengo que pensar en mis hijos y creo que lo mejor sea que tú y yo
resolvamos nuestras diferencias y nos llevemos lo mejor posible.
Se quedó pensativa unos segundos y
finalmente suspiró.
- Ignacio ha hablado conmigo me ha
contado que son mellizos.
Durante un segundo me dió miedo
que sacara un cuchillo a lo psicosis y
comenzará a clavarmelo mientras grita
que si ella no puede tener a Ignacio nadie lo tendrá, pero
simplemente se acercó un poco más de manera que estuvieramos cara a cara y le
dió un trago a una copa de champán que llevaba en la mano.
-Sabes que tenemos prohibido el alcohol ¿no?
-E...es sin alcohol- tartamudeó y yo levanté una ceja.
Se acabó el juego, no está embarazada.
-Diana, no estás embarazada.
Se quedó quieta unos segundos hasta que consiguió reaccionar
- ¿A sí? ¿Acaso tu estabas dentro de mi habitación cuando lo
hago con Ignacio?-Se estaba poniendo muy
nerviosa y comenzó a rascarse el cuello y a morderse el
labio
-No, y lo que hayáis hecho ha sido vuestra vida privada, ahí
no me meto solo te digo que..
-Que yo sepa estudiaste empresariales no medicina.
-¿Olvidas que estoy embarazada?
-¿Y qué? que follaras con Ignacio en un
calentón aprovechandote de enfadado conmigo y ahora resulte
que hayas tenido buena suerte y le tengas pillado de por vida no quiere decir
que
que estaba sepas más que un ginecólogo
-Diana, te he dicho que quiero llevar esto bien.
- ¿Después de insinuar que estoy finjiendo el embarazo?. No
tienes ni idea, ¿te crees la única que ha estado con él? Sólo eres una puta que
apareció en el momento oportuno
-¡Ni se te ocurra volver a llamarme algo
así!
-¡Es lo que eres, una zorra barata!
-¡Diana, basta!- la voz de Ignacio detrás de nosotros hizo
que callara y yo agradecí esa intervención con toda mi vida- No quiero oír ni
una vez más que la llamas así.
-Como guste el caballero- dijo a modo de burla y se marchó.
En ese momento pude respirar tranquila.
-¿Estás bien? .- Asentí
- Gracias por defenderme, te juro
que creí que me iba a coger el zapato y
me iba a clavar el tacón.
-Siento que tengas que pasar por estos
momentos, esto no va a ser fácil y no sé
que más hacer- se sentó en un banco de
piedra cercano.
-No lo va a ser, no te lo voy a negar. Diana está medio loca
y seguramente nos hará más difícil esto, pero vamos a salir adelante y todo va
a ir bien.- intenté irradiar toda la calma y la seguridad que podía cuando por
dentro tenía todas sus dudas y preocupaciones multiplicadas por diez.
Rozó suavemente mis labios con la yemas de su dedo índice y
poco a poc se inclinó hacía mí.
-No sabes lo mucho que te quiero-
susurró y yo acabé con las distancia entre nosotros y le
besé.
Le echaba de menos a él y a sus exquisitos labios que su
movieron suavemente sobre los míos llevándome al cielo.
-¡Ellie empieza la comida!- gritó Aiden y
nos separamos al instante al oír el rugido de mi estómago
-Lo siento es que casi no he desayunado
y...
El se quedó callado y luego se aproximó
a dejar otro beso en mis labios
- Eres adorable.
Me giré y vi a Ellie y Dante besándose no muy lejos de
nosotros y en ese momento hice el mayor baile de la victoria que jamás haya
visto el mundo.
-jPor fin! ¡Lo sabía!¡Lo sabía!
-A veces eres como una adolescente- dijo riendo Ignacio y me
dió un beso en la sien
-Yo al menos no tenía pijamas de los
minions don adulto.
- Dirás lo que quieras pero me quedaba
genial y marcaba a la perfección mi culo que tanto te
gusta.- como cualquier cosa que se ponga, la verdad
- Serás fanfarrón...
Entramos y Hannah,Grace y yo
interrogamos a Ellie hasta que la sacamos cada mínimo dato
de la confesión.
Sirvieron los platos y cada divina
recreación culinaria que pasaba ante mí me hacía la boca
agua.
Cada mordisco fue un pedacito de cielo
que desgusté hasta no dejar nada de
ningún plato.
-Vaya... si que tenías hambre- dijo Ignacio a mi lado
-Ahora como por dos más así que no me
juzgues.
-No lo hago, ya sabes lo mucho que me
gusta la cara que pones mientras comes.
Iba a contestar pero el sonido de una
cucharilla en una copa nos hizo callar a
todos los presentes y Aiden se levantó.
-interrumpo un segundo esta exquisita
comida por que me gustaría dedicar unas palabras a mi ahora
maravillosa mujer antes de que traigan el postre, un poco de paciencia ya se
que todo el mundo quiere la tarta, pero así se os asienta lo anterior- todos
los asistentes reímos- Algunos ya sabréis la historia de como conocí a Grace
pero aún así la repetiré, le sé soy un cansino pero es lo que hay.- cogió
aire. -Cuando tenía dos años y estábamos en la guardería tuve la
maravillosa idea de pegarle un moco a mi hermana en el pelo.
- Diré que fue muy asqueroso- respondí y la multitud volvió
a reír
-Y entonces una niña un poco mandona
se acercó a mí y me echó la bronca. En el momento en el que
vi sus preciosos ojos azules algo dentro de mí se unió a ella y desde ese
momento quise picarla y buscar su atención desesperadamente. Cuando nos hicimos
más mayores me di cuenta de que era incapaz de sacarmela de la cabeza, recuerdo
todas esas escusas que ponía
para entrar en la habitación de mi hermana cuando hacían
fiestas de pijamas.Siempre he envidiado lo fuerte que es y la manera en la que
es capaz de reponerse una y otra vez de un golpe incluso cuando en la
adolescencia se los causé yo. Te quiero Grace Royce y soy el hombre más
afortunado de la tierra por tenerte.
Me quité las lágrimas con una servilleta fui la primera en
aplaudir y me levanté a abrazarlo
-Estoy muy orgullosa de ti Aiden.- me dió un beso en la
mejilla y besó a Grace que estaba llorando como una magdalena.
-A mi me gustaría añadir algo, no me
enrollaré mucho por que sino me vais
a matar por que ya queréis la tarta. Mi
hermano es la persona más importante
de mi vida y aunque me pegara un moco en el parvulario- rió-
llevamos una vida de enfados, lloros, risas, alegrías y bromas juntos y no te
imaginas lo mucho que te voy a echar de menos y Grace...- hice un parón- eres
mi mejor amiga pero para mi siempre ha sido como una hermana con la que he
compartido cada momento y que siempre ha estado ahí para apoyarme. Veros juntos
me hace tremendamente feliz.
Los asistentes volvieron a aplaudir no
sé si por mis palabras o que habían
empezado a repartir la tarta.
Grace me abrazó
- Gracias.
-Gracias a ti por estos años y ahora con tu permiso voy al
baño a retocarme el
maquillaje por que creo que parezco un
oso panda.
Salí de la sala y me perdí en un sinfín de pasillos hasta
que conseguí encontrarlos pero un ruido me llamó la atención antes de entrar,
concretamente unos gémidos de una sala cercana
-Espera que saco un condón.
-No,no, sin condón- ¿Diana?
-No te lo tomes a mal pero no quiero
dejarte embarazada.
-No te preocupes, yo eh tomo la píldora-
dijo sin mucha convicción-si eso tomo la píldora.
Me quedé muy quieta intentando
asimilarlo, la muy víbora está intentando quedarse
embarazada.
Me aclaré la garganta y ambos se giraron hacía mi y vi el
pánico en los ojos de Diana mientras el camarero se daba a la fuga.
-No estás embarazada.
Negó y se echó a llorar.
- ¡No pensaba que Ignacio me iba a dejar

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esa virgen es mia