Para ese momento, los fanáticos que miraban la transmisión desde sus casas ya habían comenzado a inundar la pantalla con comentarios.
[¡Nuestra hermosa niña es perfecta! Y su hermano también es guapísimo y tiene un gusto impecable. El diseño que le hizo es espectacular.]
[¡Es verdad! Ese estilo le queda como anillo al dedo, es como si fuera su esencia natural. ¡Estoy segura de que nuestra Vale quedará en los primeros lugares!]
[Pero fíjense en esa don nadie, una modelito de quinta que solo vino a robarse un poco de fama. Hasta parece que le estaba coqueteando al hermano de Vale.]
Al leer los comentarios de los seguidores de Valeria, los fanáticos de Mía no se quedaron callados.
Aunque no eran muchos, eran bastante agresivos y del tipo irracional, por lo que empezaron a insultar de inmediato.
[¿Su hermosa niña? ¡Por favor! Solo está ahí por los contactos de su familia, ¡no se crean que tiene tanto talento!]
[Exacto, ¿y qué si tiene un hermano que le hace los vestuarios? Ni siquiera actúa bien, sus películas son una basura.]
[Dicen que nuestra Mía busca fama, pero si no fuera por Isaac, ¡nadie miraría a Valeria! Solo es la hija adoptiva.]
[¿Ya se olvidaron de aquel programa donde la verdadera hija de los Moreno la dejó en ridículo? ¡Si no fuera porque su familia pagó para limpiar su imagen, ya nadie hablaría de ella!]
Ambos bandos se enfrascaron en una guerra de mensajes, lanzando insultos cada vez más crueles.
Algunos incluso llegaron a los ataques personales, metiéndose no solo con las artistas sino también con sus familias.
Por otro lado, Fernanda Orozco, sentada entre el público, miraba la pantalla de su teléfono y torció el gesto al ver la pelea en los comentarios.
Vaya, esa mujer seguía siendo una experta en crear polémicas y mantenerse en boca de todos.
El certamen ni siquiera había empezado, y aprovechando el tiempo de preparación en el camerino, ya había conseguido que todos hablaran de ella.
Los seguidores de Valeria y Mía, que hace un segundo se estaban matando en los comentarios, se quedaron callados y dirigieron toda su atención hacia Alba.
Incluso ellos tuvieron que admitir en secreto que era imposible apartar la mirada de tanta belleza.
Sin embargo, Alba no le prestaba atención a la transmisión, ignorando por completo que se había convertido en el centro de las miradas.
Estaba sentada en silencio, con la mirada fija en el escenario, esperando a que comenzara oficialmente la competencia.
Para Alba, cualquier truco para llamar la atención antes de tiempo no servía de nada si no se demostraba talento real.
Brillar en el escenario era lo único que de verdad importaba.
Esa actitud serena y concentrada no hizo más que aumentar su atractivo, haciendo que cada vez más personas sintieran curiosidad y simpatía por ella.

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