Esa deslumbrante aparición hizo que Valeria, quien apostaba por su imagen de "niña buena", quedara totalmente eclipsada.
A decir verdad, el diseño del atuendo de Valeria estaba muy bien cuidado. Desde la caída suave de la falda hasta los detalles de los accesorios, todo apuntaba a crear un aura etérea e inocente que definitivamente llamaba la atención.
El problema fue que, aunque el vestuario era perfecto, su mirada carecía de chispa y su expresión se notaba tensa.
Incluso su forma de caminar evidenciaba falta de técnica. Todos esos pequeños errores hicieron que fuera imposible proyectar la frescura y el encanto que su imagen requería.
Las comparaciones eran odiosas, y ella salió perdiendo.
En la ronda de calificaciones, Alba recibió elogios entusiastas de varios jueces y sus puntajes se dispararon hasta el primer lugar.
Por el contrario, los resultados de Valeria fueron bastante decepcionantes. Al ver su baja calificación en la pantalla, su rostro se desfiguró por la molestia.
Pero no fue la única. Isaac, que miraba todo desde el camerino, también tenía una expresión sombría.
No entendía qué había hecho Valeria. Le había repetido mil veces cómo debía caminar.
Pero a la hora de la verdad, ella había decidido hacerlo a su manera, con su propio estilo y expresiones.
¡Eso arruinaba por completo la visión perfecta que él había creado!
Para empeorar las cosas, ver a Alba desenvolverse con la naturalidad y seguridad de una modelo profesional lo llenó de frustración.
¿Cómo era posible que Alba, sin haber tomado nunca una clase de modelaje, lo hiciera de manera tan impecable?
En el público ya se escuchaban murmullos, y la sección de comentarios de la transmisión era un hervidero.
[El vestuario de Valeria está bonito, pero le falta mucho talento.]
En cuanto regresó al camerino, Isaac la apartó de inmediato.
—Valeria, ¿qué diablos pasó ahí fuera? Te dije exactamente lo que tenías que hacer. ¿Por qué cambiaste todo en el último segundo?
Si no fuera porque era su hermana consentida, ya habría pateado una silla de la rabia.
Al verla caminar de forma tan exagerada y con esas expresiones fuera de lugar, ¿dónde había quedado la imagen de inocencia que habían planeado?
Valeria, al escucharlo, hizo un puchero y sus ojos se llenaron de lágrimas.
—Perdóname, Isaac... Es que, al ver a Alba lucirse tanto en la pasarela, me sentí súper insegura. Y pensé que si caminaba un poco más como ella...
Sin dudarlo, intentó echarle toda la culpa a Alba.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada