¡Que una película pudiera lanzar a la fama a Lucas Valdez, a Luis Urbina, a la mismísima Alba, y hasta a Rosalía Ortiz al mismo tiempo, era un negocio redondo!
—Creo que podemos iniciar algunos temas de discusión en las redes sociales, por ejemplo, hacer que los usuarios adivinen el estilo y la letra de las canciones para aumentar la interacción.
Alba asintió satisfecha:
—Es una gran idea, así aumentaremos la popularidad del tema y lograremos que más gente preste atención a nuestra película.
—Además, podemos invitar a algunos influencers musicales a escucharla y que nos ayuden a promocionarla para ampliar el alcance.
Ambas tenían una gran química y siempre pensaban en cómo allanar el camino para impulsar a sus artistas de la mejor forma posible.
Con unas jefas tan entregadas a hacerlos triunfar, Rosalía y los demás se esforzaban aún más por la empresa.
—Solo que cuando salga la canción de Rosalía, algunos de los fanáticos acérrimos de Valeria seguramente notarán que su voz se parece mucho a la de ella.
—Para entonces, armarán un gran alboroto con eso, y la familia Moreno seguro que aprovechará la situación para culparnos.
Como si hubiera recordado algo, Fernanda expuso directamente sus preocupaciones y mayores temores.
—Si arman un escándalo, mucho mejor; mientras más grande el escándalo, más se hablará de ello y más gente le prestará atención, al final, la victoria será nuestra.
Al respecto, los ojos de Alba brillaban con una luz astuta y llena de confianza; cada uno de sus gestos reflejaba el aura de alguien que tenía todo fríamente calculado.
Después de todo, si alguien que hizo playback se enfrenta al cantante original, por más trucos que intente usar para encubrirlo o echar la culpa, nunca podrá ocultar la verdad.
Por eso, ella esperaba que esa familia hiciera el escándalo lo más grande posible; ella recibiría todo y se los devolvería con creces.
—Perfecto, entonces me sentaré a disfrutar del espectáculo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada