Un veneno mortal para cualquier hombre.
Lástima que el hombre sentado frente a ella no mordió el anzuelo. Por el contrario, la miró con desdén, soltando una risa fría, y dijo:
—A quien quiero ver muerto es a mi querido sobrino, no a la piedrita en tu zapato. No creas que no sé lo que estás tramando.
El hombre sabía perfectamente que ella siempre había odiado a Alba Moreno, y de hecho, a cualquier hombre de la familia Moreno que no fuera Eduardo.
Quizás incluso el amor que mostraba por Eduardo era solo una fachada, y en el fondo le daba asco.
Después de todo, esa mujer solo tenía ojos y corazón para otra persona.
—Bueno, ambos están relacionados, ¿no? Si nos aliamos, será perfecto. Al final, nuestro objetivo es el mismo —respondió Clara.
Sabía que sus encantos no funcionaban con él, pero eso no le impedía lucir su figura.
Como ella no podía ensuciarse las manos, qué mejor que aprovechar a alguien que compartía sus mismos intereses.
Ella lo apoyaría desde las sombras y él se encargaría del trabajo sucio. Así, si el plan fallaba, nadie podría rastrearlo hasta ella.
Tenía que ser cautelosa. Esa Alba tenía un nivel de intuición y rapidez aterrador, y quien estuviera respaldándola seguramente no era alguien común.
Por eso tenía que protegerse, ser cuidadosa y atacar primero.
Si lograba su objetivo, no solo se libraría de su peor pesadilla, sino que despejaría el camino para su gran plan.
Pero Clara también sabía que el hombre frente a ella no era un santo; hacer tratos con él era como jugar con fuego.
Sin embargo, ante la urgencia de la situación, no tenía otra alternativa.
Al final del día, los dos estaban cortados por la misma tijera. Si ella caía, él terminaría igual o peor.
Miró al hombre a los ojos, proyectando una seguridad absoluta, y continuó persuadiéndolo:
—Si trabajamos juntos, ambos conseguiremos lo que queremos. Tú tienes las habilidades, yo tengo los recursos. Si nos coordinamos, las probabilidades de éxito son altísimas.
—Además, cuando esto termine, podré ayudarte en ciertas áreas para consolidar tu posición en el círculo. Así ya no tendrás que preocuparte por tu sobrino.


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