En una telenovela normal, Alba sería el tipo de extra que aparece un par de episodios y luego desaparece de la trama.
Por eso, las críticas no se hicieron esperar.
'¿Qué? ¿Alba Moreno está entre las invitadas? ¿Una don nadie que nadie conoce? ¿El programa nos está tomando el pelo?'
'Exacto, ¿ahora cualquier aparecida puede entrar a este reality?'
'¿Quién diablos es Alba Moreno? ¡Nunca en mi vida la había escuchado!'
'¡Seguro la metieron a la fuerza por los contactos de los Moreno! O tal vez se consiguió un patrocinador millonario. Pobre de nuestra Vale.'
'Me encantan las demás invitadas, sobre todo Vale, pero esta tal Alba no me transmite nada.'
'La verdad es que es muy hermosa. Recuerdo que hizo un papel de policía hace tiempo y se veía espectacular, no entiendo por qué no despegó.'
'Lleva más de un año sin salir en pantalla, seguro estaba muy ocupada buscando a un viejo rico que la mantuviera.'
En resumen, todos los comentarios pisoteaban a Alba y endiosaban a Valeria.
Lo más repugnante era ver cómo llamaban a Valeria un 'ángel', destacando su supuesta bondad y dulzura.
Alba sabía perfectamente que esto era obra del equipo de marketing de la empresa de Mateo, construyéndole una imagen intachable a Valeria.
Muy bien. Mientras más alto subieran a Valeria, más dolorosa sería la caída.
Alba deslizaba la pantalla leyendo los ataques, pero en sus labios se dibujó una sonrisa gélida.
De inmediato, llamó a Liam Góngora.
—Acepté participar en Herederas al Límite —le informó sin rodeos.
Hubo un silencio de un par de segundos al otro lado de la línea.
—¿Por qué tomaste esa decisión? Ese programa no tiene filtros. Aunque es muy popular, es una verdadera tortura.
Alba parpadeó, sorprendida.
—¿Lo conoces?
—Claro, invertí en él, soy el accionista mayoritario —respondió Liam.
—Qué bueno. Ya tengo todo listo. Por cierto, busca un momento estos dos días para venir a tu tratamiento, calculo que estaré fuera una semana.
—¡Alba! ¡Por fin llegas! ¡Te hemos estado esperando muchísimo! —exclamó Valeria agitando los brazos con exageración, usando un tono empalagoso.
Valeria llevaba un vestido rojo de tirantes y unos tacones de aguja altísimos, resaltando demasiado entre las demás.
Alba soltó una risa irónica en su mente.
Ese infeliz de Mateo le había dicho que la cita era a las diez, y apenas eran las nueve y media, pero todas ya estaban listas.
Lo hicieron a propósito para que llegara tarde y que todos tuvieran que esperar a la 'actriz de pacotilla', confirmando así su fama de diva.
¡Qué buena jugada!
Las cámaras ya estaban enfocadas en ella.
Alba respiró hondo, obligándose a relajarse.
Ya que la tormenta se avecinaba, ¡que fuera con toda su fuerza!
A ver quién le temía a quién.
Haría que la familia Moreno se arrepintiera de la decisión que tomaron hoy.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada