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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 23

Alba llevaba una camiseta blanca sencilla, jeans y el cabello recogido en una coleta despreocupada. Estaba sin una gota de maquillaje, pero su belleza seguía siendo tan impactante que era imposible apartar la mirada.

En contraste, las otras cuatro invitadas —además de Valeria, estaban la actriz del momento Lucía Prado, la heredera millonaria Sofía Morales y la cantante Camila Vargas— lucían maquillajes impecables y ropas deslumbrantes, como si fueran a desfilar por una alfombra roja en lugar de ir a un pueblo.

—Lo siento, me confundí con el horario —dijo Alba en un tono sereno, sin sonar sumisa ni arrogante.

Lucía soltó una risita burlona.

—Las novatas de hoy en día se creen la gran cosa, haciendo esperar a quienes tenemos más trayectoria.

—Así es, quiso ser la última en llegar para llamar la atención —coincidió Sofía.

Valeria puso cara de preocupación.

—Seguro Alba solo tuvo algún contratiempo en el camino.

Alba no se molestó en dar explicaciones; en esos momentos, hablar de más solo empeoraría las cosas.

La transmisión en vivo había comenzado en el instante en que llegaron.

El chat ya estaba que ardía.

'¿Alba Moreno no tiene respeto por nadie? Hacer esperar a todas, ¿quién se cree que es?'

'¿Soy el único que piensa que Alba se ve hermosa sin maquillaje? ¡Es espectacular!'

'Nuestra Vale es un ángel, hasta la defiende.'

'Siento que el estilo de Alba es muy fresco y natural, las demás parecen listas para una gala, ¿no creen?'

En ese momento, el director tomó su megáfono y gritó.

—¡Ya estamos todos! ¡Bienvenidos a Herederas al Límite! Durante esta semana, tendrán que cocinar, limpiar y cumplir las tareas que les asignemos. ¡Comenzamos oficialmente!

—Primero, abran sus maletas, revisaremos qué trajeron.

Alba se agachó y abrió su equipaje con tranquilidad. Solo llevaba algunos cambios de ropa básicos y sus artículos de aseo personal.

Por el contrario, las maletas de las otras chicas estaban repletas de cosméticos, comida chatarra e incluso pequeños aparatos de belleza.

La maleta de Valeria era la más escandalosa; estaba atiborrada de vestidos de diseñador y maquillaje.

—De acuerdo con las reglas, no pueden llevar artículos de lujo —anunció el equipo, comenzando a confiscar las cosas.

'¿Soy el único que cree que Valeria está exagerando? ¿Pensó que iba a un desfile de modas? ¡Qué falsa!'

El director no se dejó conmover.

—Las reglas son las reglas. Ahora, entreguen sus teléfonos y billeteras. Queda prohibida la comunicación con el exterior.

Una vez que recogieron todo, el director anunció el primer reto.

—Desde aquí hasta el pueblo donde vivirán hay cinco kilómetros de montaña. No hay transporte, tendrán que caminar. Las primeras en llegar elegirán sus camas.

Apenas terminó de hablar, Valeria pegó un grito.

—¡¿Cinco kilómetros?! ¡¿Cargando equipaje?! ¡Mis zapatos no sirven para caminar!

Señaló los tacones de aguja que llevaba, de al menos diez centímetros de alto.

¡Maldita sea!

¿Qué clase de programa basura era este? ¡Esto era una tortura!

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