Durante los últimos dos días, el ambiente en Moreno Media había sido de pura locura. El equipo de relaciones públicas trabajaba a marchas forzadas puliendo el discurso oficial.
Buscaban las palabras perfectas, un tono de arrepentimiento absoluto que dejara clara la postura de la empresa frente a la crisis, todo para intentar rescatar la imagen corporativa.
El equipo de logística tampoco se quedó atrás. Eligieron un salón majestuoso, decorándolo con sobriedad pero dejando clara la seriedad del evento.
Un cartel enorme con la palabra "Disculpas" dominaba el escenario, flanqueado por sillas pulcramente alineadas y mesas llenas de refrigerios y carpetas de prensa para los reporteros.
La estrategia del Grupo Moreno era clara: usar el evento para proyectar la grandeza y responsabilidad de la empresa y, así, limpiar su nombre.
Ya que iban a sacrificar a Valeria, más les valía exprimir hasta la última gota de ese "sacrificio".
Cuando Valeria se enteró del montaje, sintió que la sangre le hervía de indignación.
Pero sin el apoyo ciego de la familia, no le quedó más remedio que tragarse su veneno y obedecer.
En su mente, se repetía que esto era solo un bache temporal. Una vez que la tormenta pasara, recuperaría el control.
Sobre todo ahora que entraría a las oficinas centrales del corporativo. ¡Iba a lucirse y a encontrar la forma de arrebatarle ese treinta por ciento de acciones a Alba!
Mientras sus hermanos la siguieran adorando y sus padres cumplieran todos sus caprichos, estaba segura de que volvería a estar en la cima.
Llegó el día de la conferencia.
Aunque los protagonistas aún no llegaban, los periodistas ya abarrotaban el salón.
Nadie quería perderse el mejor asiento para capturar la nota del año en primera fila.
Minutos después, Valeria entró flanqueada por su asistente y Mateo Moreno. De inmediato, los flashes estallaron y los murmullos inundaron el lugar.
En el pasado, Valeria habría interpretado ese revuelo como una muestra de su inmensa popularidad, convencida de que los fans estaban locos por verla.
Pero hoy, ese alboroto se sentía distinto. Sentía que todos la miraban como al payaso del circo.

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