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Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada romance Capítulo 318

Pero era obvio que todos los presentes eran zorros viejos; no se iban a tragar ese cuento.

Uno de los accionistas resopló y dijo con tono sarcástico: —Mateo, sus palabras no nos dan ninguna tranquilidad.

—¿Cuánto tiempo ha pasado? El problema no solo sigue ahí, sino que la reputación del Grupo Moreno empeora y nuestras acciones llevan más de un mes cayendo en picada.

—¿Y usted pide más tiempo? ¿Hasta cuándo vamos a seguir esperando?

Los demás accionistas se sumaron a la queja. La sala se llenó de murmullos y los reclamos se escuchaban por todas partes.

A Mateo se le perló la frente de sudor. Tratando de mantener la compostura, continuó:

—Señores, esta crisis es solo temporal, yo...

No lo dejaron terminar.

Otro accionista golpeó la mesa con fuerza, se puso de pie y alzó la voz:

—Mateo, no intente vendernos ilusiones. Queremos resultados reales. Si seguimos así, el Grupo Moreno se hundirá por su culpa.

—¡Exacto! Usted no es apto para ser el sucesor del Grupo Moreno. En lugar de aportar, solo nos retrasa con todos estos escándalos. ¡Incluso su hermana, Alba Moreno, es mucho más capaz que usted!

El ambiente en la sala se volvió aún más denso, como si una sola chispa pudiera hacer estallar todo el lugar.

Al escuchar el nombre de Alba y ser comparado con ella, el rostro de Mateo se desfiguró de rabia y humillación.

En el fondo, él ya sabía que corrían rumores sobre la posibilidad de cambiar de heredero, y que muchos apostaban por Alba.

Sin embargo, la gente solo se atrevía a murmurarlo a sus espaldas, jamás lo habían dicho en su cara.

Eduardo siempre lo había visto como una amenaza, pero Iván trabajaba duro, era intachable y jamás daba un paso en falso dentro de la empresa.

Así que, intentar derribarlo era una tarea casi imposible.

Iván era un hombre de acción, no de palabras. Pero cuando decidía hablar, todo el mundo lo escuchaba con atención.

Por eso, que Iván alzara la voz para apoyar a Alba tomó a varios por sorpresa.

Aunque, en realidad, a los accionistas más experimentados no les extrañó tanto. Sabían perfectamente lo mucho que el viejo patriarca había valorado a Alba.

Tanto así que le heredó el treinta por ciento de las acciones.

Aunque Alba nunca asistía a las asambleas, seguía siendo la principal accionista de la familia Moreno, un hecho que nadie podía negar.

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