La familia Moreno había estado muy ocupada últimamente con los asuntos de la empresa.
Todo porque Alba Moreno poseía el treinta por ciento de las acciones.
Ahora, la familia intentaba por todos los medios apoderarse de esa participación.
Como Alba se había ido a participar en el reality show, aprovecharon para conspirar sobre cómo conseguir esas acciones.
Ese día, en una rara ocasión en la que toda la familia estaba reunida, Sara Moreno rompió el hielo.
—Por cierto, Valeria lleva ya casi una semana en ese reality, ¿no? ¿Ya casi regresa?
—Sí, mamá, le queda solo un día para volver —respondió Mateo Moreno.
Él había estado ocupado con la empresa estos dos días, así que le había dejado el asunto de Valeria a Raquel.
Suponía que todo iba sin mayores contratiempos.
—Ese programa se transmite en vivo, ¿verdad? Ponlo en la pantalla grande, quiero ver cómo le va a Valeria —pidió Sara con entusiasmo.
Mateo tomó el control remoto y rápidamente sintonizó la transmisión.
Sin embargo, lo primero que apareció en pantalla fue Alba limpiando ágilmente un pez vivo, mientras que Valeria estaba parada en una esquina con cara de asco.
—¿Q-Qué está pasando? —El rostro de Sara cambió al instante—. ¿Por qué Valeria está ahí parada sin hacer nada?
Mateo frunció el ceño.
—Tal vez sea parte de la dinámica del programa...
No había terminado de hablar cuando, en la pantalla, se escuchó el grito de Valeria.
Vieron cómo le lanzaba el pescado a la niña pequeña, seguido de una avalancha de comentarios condenando su actitud.
Al ver esto, la expresión de todos los miembros de la familia Moreno se transformó.
—¡Qué barbaridad! —Eduardo Moreno golpeó la mesa con fuerza y se puso de pie—. ¿Qué saben estos espectadores? Valeria siempre ha sido la princesa de la casa, ¡ella no está hecha para estos trabajos pesados!
Mateo miraba la pantalla con una expresión indescifrable.
A Sara se le encogía el corazón al ver los insultos hacia Valeria en los comentarios y no pudo evitar decir:
—¡Mateo, llama al equipo de producción ahora mismo y diles que le reduzcan el tiempo en pantalla a Valeria! Si esto sigue así, ¡su imagen quedará arruinada!
Mateo negó con la cabeza.
—Mamá, la transmisión ya está en su etapa final. Hacer cambios de última hora solo generará más rechazo en el público.
—Ay, Dios mío, ¿qué vamos a hacer? Seguramente Valeria está asustada por estar en un entorno desconocido y por eso no está rindiendo bien. No puedo creer que esa gente exagere tanto y la insulte de esa manera... Ella siempre ha tenido una vida llena de comodidades, ¿cómo va a soportar algo así?
Sara estaba dando vueltas de la desesperación.
—Mamá, no te preocupes, ya le pedí a Raquel que se encargue. Solo falta un día. Cuando vuelva, organizaré un par de eventos para que Valeria pueda limpiar su imagen —la tranquilizó Mateo.
De todos modos, así era como habían construido la carrera de Valeria desde el principio: invirtiendo dinero en publicidad y creándole una fachada ante el público.
Solo entonces Sara asintió, un poco más aliviada.
Mientras tanto, en el set, el director estaba anunciando el último desafío.

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