La señora Inés era amable, accesible y sin aires de superioridad. A Alba le caía bastante bien; se notaba que era una mujer razonable.
Alba tenía mucha confianza en su habilidad para detectar enfermedades ocultas con solo observar el rostro.
Si la señora no le daba importancia y no se trataba a tiempo, seguramente tendría una crisis grave.
En ese instante, antes de que doña Inés pudiera responder, Bárbara volvió a saltar, elevando la voz varias octavas más:
—¡Alba Moreno, acaso quieres morir! ¡Cómo te atreves a maldecir a mi abuela!
—Solo digo la verdad. ¿Acaso cuando un médico le advierte a un paciente lo que tiene, lo está maldiciendo?
Si fuera así, los doctores se pasarían la vida lanzando conjuros a la gente.
—¡Ja! ¿Y acaso alguien como tú puede compararse con un doctor? Ni siquiera eres doctora. ¡Lo que dijiste es una maldición y punto!
—Que disfrute su comida, señora Inés, espero que tome en cuenta lo que le dije. Nosotras nos retiramos a nuestro salón para no molestarla más.
Alba no tenía ganas de lidiar con esa mujer alborotadora. Tras despedirse con cortesía, entró al salón privado junto con Fernanda.
Por pura casualidad, su reservación estaba justo al lado de la de la familia Jiménez.
Una vez que entraron, Bárbara finalmente se calló.
Aunque doña Inés no tuvo tiempo de responder, en el fondo quería decirle que la chica había acertado de lleno.
Últimamente sufría de agotamiento nervioso. Se sentía muy cansada pero no podía dormir, y cuando lo lograba, su sueño era inquieto y plagado de pesadillas.
Seguramente se debía a su inmensa preocupación por Simoncito.
Además, siempre había padecido problemas cardiovasculares, aunque los tenía controlados con medicinas.
Los médicos le habían insistido en que debía descansar, no pensar demasiado y evitar las angustias.
Pero desde la trágica muerte de su hijo menor y su nuera, el golpe la había devastado.
Su hijo Sergio siempre había sido el más querido; su partida hizo que a ella le salieran canas de la noche a la mañana.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Esposa por contrato: La venganza de la heredera despreciada