Entrar Via

Ex-esposa en coma: Abandonada a mi suerte romance Capítulo 124

A pesar del aburrimiento y el encierro diario, el tiempo en el hospital pasaba a una velocidad sorprendente.

Siete meses.

Regina ya tenía siete meses de embarazo y sentía que esto era como un sueño hecho realidad porque no había pensado que llegaría tan lejos y sí, cada día que pasaba era una victoria y no podía evitar alegrarse por eso.

También sentía que estaba en deuda con Sofía Morgan y con cada uno de sus enfermeros, ya que gracias al reposo absoluto y a la supervisión constante de ellos había llegado a esta meta.

Sin embargo, esa mañana, las cosas cambiarían debido a un dolor agudo en su abdomen que la hizo despertarse en medio de un sueño inquieto. Su esposo, quien había decidido ponerle una pausa al trabajo para quedarse a su lado en estos últimos meses, se levantó de inmediato para examinarla.

—Regina, ¿estás bien? —preguntó con su voz llena de preocupación, luego de detallar su aspecto.

—No, Nicolás, algo no está bien —respondió con el rostro pálido y un sudor perlando su frente.

Lo sabía, intuía que había llegado el momento del nacimiento de su pequeña, pero temía que fuera demasiado pronto, aun así no podía hacer nada para impedirlo. Las cartas estaban echadas y la suerte ya la había acompañado lo suficiente. Esperaba que no la dejara sola también en esta última jugada.

—Regina, parece que estamos enfrentando una rotura uterina —le informó Sofía, media hora después—. Necesitamos hacer una cesárea de emergencia.

—Todo va a salir bien, mi amor. Estoy aquí contigo —le susurró Nicolás a su lado, confiando en que estaban en manos expertas.

El quirófano estaba preparado y el equipo médico listo, pero antes de ingresar, Ismael se acercó y le acarició el cabello.

—Conozco a Sofía desde hace casi ya dos años —comenzó, imaginando que necesitaba escuchar estas palabras y ciertamente sí lo necesitaba—. Es muy buena en lo que hace, por no decir que es la mejor. Ha conseguido muchos méritos a lo largo de su carrera y eso la llevó a ser la directora de este hospital. No te miento cuando te digo que confío plenamente en sus capacidades, así que ten la confianza de que tú y tu hija estarán bien porque lo estarán.

Regina no pudo evitar notar la admiración con la que hablaba de su jefa y la manera en la que sus ojos se iluminaban cada vez que decía su nombre. Esto de alguna manera alzó sus sospechas, pero las desechó, sabiendo que no era el momento para ahondar en ese tipo de temas.

La operación dio inicio y Sofía, con su experiencia y destreza, comenzó la cesárea. Cada segundo parecía una eternidad para Nicolás, que esperaba ansioso fuera del quirófano, añorando escuchar noticias buenas. Finalmente, luego de lo que le pareció una eternidad, escuchó el llanto débil de un bebé.

La pequeña fue llevada de inmediato a la unidad de cuidados intensivos neonatales. Mientras su padre, con el corazón en la garganta, la siguió hasta la incubadora. La niña era tan pequeña y frágil, y estaba conectada a varios tubos y monitores. No podía respirar por sí misma y su peso era preocupantemente bajo. Sin embargo, para Nicolás, ella era perfecta.

—Eres hermosa, mi princesa —dijo, viéndola como si fuera el ser más hermoso que hubiera pisado la tierra y es que desde sus ojos lo era—. Vamos a cuidarte y protegerte siempre.

Mientras la alejaban para recibir el cuidado necesario, se dirigió a la habitación donde lo aguardaba su esposa. Ella estaba despierta, aunque visiblemente agotada por todo el procedimiento; aun así, sus ojos se iluminaron al verlo.

—¿Cómo está nuestra niña? —preguntó con su voz temblando. No le habían dado muchas explicaciones y se moría de angustia por saber de su estado.

Nicolás se acercó y tomó su mano, besándola suavemente.

—Es hermosa, Regina —le dijo, sonriendo al recordarla. Habían sido porque minutos en los que la vio, pero bastaron para amarla con locura—. Está en cuidados intensivos, pero los médicos dicen que con el tiempo y el cuidado adecuado, estará bien. Solo necesitamos tener paciencia.

La mujer sintió una oleada de alivio y felicidad. Aunque no podía tener a su hija en brazos todavía, sabía que estaba en buenas manos y eso le bastaba.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Ex-esposa en coma: Abandonada a mi suerte