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Exesposa vuelve a mis brazos romance Capítulo 6

POV Lanya

—¿Eso te dices para poder dormir por las noches, sabiendo que Atalya te engañó?

Apenas terminé de hablar, sentí cómo sus manos perdían fuerza sobre mí.

Me soltó lentamente, como si algo dentro de él se hubiera quebrado.

Lo observé en silencio, tratando de encontrar una respuesta en su mirada… pero ya no había nada que pudiera sostenerme ahí.

Solo vacío.

—Mañana, a las diez de la mañana en punto —dije, con la voz firme, aunque por dentro todo me dolía—. Nos vemos en el registro civil. Terminemos con este error… para que seas libre de casarte con tu amada Atalya.

No esperé su respuesta. No quería escucharla.

Di media vuelta y salí de esa casa que, durante tanto tiempo, llamé hogar… pero que nunca lo fue realmente.

Arrastré mi maleta, cada paso que daba me pesaba, pero no me detuve. Si lo hacía, sabía que me derrumbaría.

“Damiano, espero que nunca te arrepientas”

***

Al salir, vi el auto de Max estacionado frente a la entrada. Me acerqué, abrí la puerta y subí sin decir una palabra.

Él me miró… y sonrió con esa calidez que siempre lo caracterizaba.

—Al fin eres libre —dijo.

Libre. Esa palabra resonó en mi mente, pero no se sentía como yo pensaba. No era alivio… no del todo.

Sonreí, apenas, como si intentara convencerme a mí misma de que era cierto.

Y entonces, casi por instinto, levanté la mirada.

Ahí estaba él, Damiano Elizalde, de pie en el balcón, observándonos.

Sus ojos… tan oscuros, tan severos, tan llenos de algo que no supe identificar. No era indiferencia. Tampoco era alivio.

Era… ira.

¿Por qué estaba molesto?

¿No era esto lo que quería? ¿No debía sentirse liberado?

El auto comenzó a avanzar, y su figura se fue quedando atrás, cada vez más pequeña… hasta desaparecer.

Apoyé la cabeza contra la ventana, cerrando los ojos por un momento.

Pensé en él.

En todo lo que habíamos sido… o en lo que yo creí que éramos.

Lo amé durante tanto tiempo. Lo amé más de lo que debería. Más de lo que él merecía.

Pero ahora… tenía que dejarlo ir, aunque doliera.

***

A la mañana siguiente, desperté en casa de mi amiga Lisa.

El sol entraba suavemente por la ventana, iluminando la habitación con una calidez que contrastaba con el caos que aún llevaba dentro.

Por un segundo, olvidé todo.

Pero solo fue un segundo. La realidad regresó de golpe.

Suspiré, me levanté y bajé a la cocina

Lisa ya estaba ahí, preparando el desayuno como si fuera un día normal.

Capítulo: No fui infiel 1

Capítulo: No fui infiel 2

Capítulo: No fui infiel 3

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