Vera sabía que algo así iba a pasar.
Bajo la presión de la emergencia, no había querido que la absurda competencia que Silvana Iriarte había inventado en su cabeza le hiciera perder un tiempo vital. Cuando la abofeteó, lo hizo con la mente completamente fría.
Por eso, al enfrentar ahora la mirada cargada de sarcasmo de Silvana...
Vera se mostraba mucho más tranquila.
Ni siquiera se molestó en mirar la expresión de Sebastián.
—Haz lo que quieras. Si quieres llamar a la policía o demandarme, y necesitas mi número de identificación, puedes pedírselo a tu querido Sebastián. Él se lo sabe.
Tras soltar esas palabras, Vera dio media vuelta y se marchó.
Se sentía incómoda de pies a cabeza y solo quería darse una ducha para limpiarse.
Sin embargo, esa actitud de "cero arrepentimiento" hizo que Silvana frunciera el ceño, sintiendo cómo una rabia indescriptible crecía en su interior.
La humillación que había sufrido hoy no era poca cosa.
¡Y todo frente a tantos profesores y altos directivos de la universidad!
Incluso, probablemente estaban presentes los que serían sus compañeros de clase en el futuro, cuando lograra ser aceptada en el doctorado del Dr. Pascual Zárate.
Además...
Vera se había lucido de verdad ante las autoridades universitarias; había hecho algo extraordinario.
La familia Valdés, a partir de ahora... seguramente la valoraría mucho más, ¿verdad?
Todos esos pensamientos la tenían aturdida.
—Sebastián, parece que no tiene ninguna intención de disculparse —suspiró Silvana, fingiendo impotencia y haciéndose la víctima—. Yo solo quería que me pidiera perdón y dejar las cosas así.
Sebastián apenas desvió la mirada hacia donde se había ido Vera y propuso: —¿Quieres ir a la enfermería a ponerte un poco de hielo?
Su preocupación hizo que el semblante de Silvana mejorara notablemente. Ella le echó un vistazo a la chaqueta del traje que Vera había dejado tirada: —No te preocupes, ya no me duele. Lo importante es que Doña Elia está a salvo, eso es una bendición. Lo único que lamento es no haber podido acercarme más a ella. Temo que a corto plazo me va a resultar muy difícil sacar adelante un buen proyecto...
—No será difícil —respondió Sebastián con un tono indiferente. Se acercó a recoger la chaqueta del suelo, con una mirada profunda y oscura.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...