Miró la invitación en sus manos.
No estaba segura de si Sebastián sabía que su abuela le había organizado esta cita.
Pero seguramente era algo que a él no le importaría en lo más mínimo.
Por eso, no tenía intención de avisarle.
El evento era una cena de gala sumamente elegante.
Vera eligió un vestido sobrio pero impecable y, llegado el momento, se dirigió directo al lugar.
La exclusiva marca de joyería había organizado una gala verdaderamente deslumbrante.
Esto no era nada extraño en los círculos de la alta sociedad;
asistiría gran parte de la élite, lo que ayudaría a que las ventas de joyas alcanzaran cifras astronómicas.
Sin embargo, era la primera vez que Vera acudía a algo así.
Casarse con Sebastián le había dado un pase a esa esfera social, pero como su matrimonio era un secreto, él nunca la había llevado a un evento de ese tipo.
Vera no tuvo prisa en llamar a Tadeo Valente.
Al ingresar al salón principal,
notó la presencia de celebridades muy populares que, sin duda, harían las veces de "atractivo principal" para la venta de las piezas.
Había gran cantidad de medios de comunicación y también muchas damas y jóvenes de sociedad.
Vera no se consideraba una mujer superficial; aunque tenía acceso a bastante dinero, raras veces gastaba grandes sumas en sí misma.
No obstante, recordó que el cumpleaños de Ivonne Herrera se acercaba.
Pensó que tal vez podría aprovechar la ocasión para buscarle un regalo, ya que a Ivonne le fascinaban las joyas deslumbrantes.
Una vez dentro,
Vera vio a varios miembros de familias adineradas tomándose fotos con las celebridades.
Ella no seguía ese mundo, así que no le prestó mayor atención.
Dio una mirada rápida alrededor y sacó su celular para llamar a Tadeo.
Antes de poder marcar,
escuchó una voz a sus espaldas: —¿Vera?
Al darse vuelta, vio a Julián Valdés luciendo un traje de corte impecable. El hombre pareció sorprendido al verla, y su mirada reflejó una extraña mezcla de emociones; parecía haber una suavidad inusual en su rostro, acompañada de una especie de incomodidad difícil de describir.
—Hola —Vera asintió.
Silvana Iriarte, luciendo un impecable vestido, dio un paso al frente y, frente a todo el mundo, se colgó del brazo de Sebastián con total naturalidad.
La actriz en cuestión captó el mensaje de inmediato y no pudo evitar mirar de nuevo a Sebastián.
Sebastián no apartó a Silvana. Con un tono cortés pero distante, respondió: —Lo lamento.
Así rechazó las insinuaciones de la mujer.
En ese instante, las miradas de envidia del salón cayeron sobre Silvana.
La sonrisa en los labios de ella se volvió aún más dulce.
Al observar la escena, Vera entendió que Sebastián estaba dejando en claro sus límites para brindarle completa seguridad a Silvana, protegiéndola así de cualquier otra pretendiente.
A decir verdad, a Vera le sorprendió mucho encontrárselo en ese lugar.
Especialmente cuando ella estaba ahí en medio de una cita a ciegas arreglada.
La situación resultaba sumamente extraña...
No quería cruzarse de frente con él.
Justo cuando estaba por despedirse de Julián y marcharse,
un hombre, que la había visto desde lejos, se acercó directo hacia ella con una sonrisa: —¿Señorita Suárez? Soy Tadeo Valente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
¿Cuándo se publicaran más capítulos?...
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...