Decidió, con mucho tacto, dejarles su propio espacio al padre y a la hija.
Tras esperar un rato, Lina se acercó a ella con su carita muy seria y enfocada, dejando claro que traía algo importante en mente.
Vera intentó sondearla:
—Mi amor, ¿en qué estás pensando?
Lina mantuvo sus defensas arriba, rechazando el dulce ataque de su madre:
—Es un secreto.
Vera:
—...
No le quedó más remedio que hacer un puchero y, aunque no muy convencida, llevar a Lina a jugar con sus amiguitos.
Pero en el trayecto, alcanzó a escuchar una conversación cerca.
Eran Julián y Alexa Valdés.
Julián no parecía nada contento de ver a esa familia suya; su tono era sumamente frío:
—¿Tú qué haces aquí?
Alexa, evidentemente asustada por Julián, apretó tímidamente el borde de su vestido:
—La profesora Suárez me invitó personalmente, porque soy su alumna.
Al oír esa justificación, Julián frunció el ceño.
Sabiendo el respeto y miedo que le tenía, Alexa se apresuró a añadir:
—La profesora ha sido muy buena conmigo y nos llevamos excelente, por eso...
Julián no estaba para excusas.
Estaba a punto de reprenderla de nuevo, cuando entró una llamada de Ciro Valdés.
—Viviana y yo llegaremos en media hora —le avisó Ciro—. Ella se sintió un poco mal, así que pasamos al hospital primero, pero iremos para allá en un rato.
El semblante de Julián cambió drásticamente.
¿Llevar a Viviana a la fiesta? Sabiendo que ya estaban sospechando sobre la verdadera identidad de Vera, ¿cómo se le ocurría traerla?
Julián tenía ganas de maldecir.
Su rostro se oscureció tanto que hasta Alexa encogió los hombros, temblando de miedo.
Lo único que logró suavizar la expresión de Julián fue ver a Vera pasar con Lina a su lado. La sombra en sus ojos se disipó al instante.
—Vera, Lina.
Lina lo reconoció.
Recordó que él la había cuidado y le había comprado una montaña de juguetes antes.
—Hola, señor.
Al escuchar que lo llamaba "señor", Julián sintió una opresión en el pecho. Saber que esa niña podría ser su propia sobrina le hacía desear con todas sus fuerzas escucharla decirle "tío".
Antes de que pudiera responder, los ojos de Alexa se iluminaron al ver a Lina. Corrió hacia ella e intentó inclinarse para acariciar las mejillas regordetas de la niña.
Pero ese simple gesto desató una reacción feroz en Julián.
Dio unas zancadas rápidas, agarró a Alexa por la muñeca y tiró de ella hacia atrás con brusquedad.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
¿Cuándo se publicaran más capítulos?...
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...