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Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano romance Capítulo 774

El agente de bienes raíces enrojeció de la emoción; si lograba cerrar esa venta, ¡no tendría que preocuparse por comisiones en tres años!

Vera sabía que la decisión final estaba en manos de Adriano.

Así que decidió no interferir.

Simplemente se dedicó a recorrer por su cuenta las diferentes áreas del enorme penthouse.

Adriano discutía los pormenores con el agente, pero hubo un par de detalles en el contrato que debían modificarse, por lo que el corredor tuvo que hacer unas gestiones.

En ese momento, Adriano recibió una llamada de trabajo urgente.

Necesitaba bajar al coche para sacar su computadora y enviar unos archivos.

Se volvió hacia Vera: —Sigue mirando a tu ritmo. Si hay algo que no te convenza, dímelo y lo mandamos a remodelar juntos.

Vera asintió.

Continuó su recorrido hasta que, casi de manera inconsciente, abrió la puerta de lo que sería la habitación principal. Al observar el lugar, sintió un vacío inexplicable en el pecho.

Ese lugar jamás sería el sitio donde echaría raíces.

Su matrimonio con Adriano tenía un propósito estrictamente utilitario; era una alianza de beneficio mutuo. Ella lo usaría para asegurarse la custodia de Lina, mientras que, en el inicio, Adriano la necesitaba para romper su compromiso con la familia Valdés.

Aunque, por una ironía del destino, resultó que la señorita Valdés era ella misma...

Pero ahora que Adriano afirmaba tener sentimientos por ella, la balanza se había desequilibrado.

Ya no era una simple cooperación; la naturaleza de su acuerdo se había corrompido.

Vera sintió una punzada en la cabeza. Últimamente su mente era un caos, las intenciones ocultas de la familia Herrera con la licitación habían encendido todas sus alarmas, pero ahora se encontraba atrapada, sin poder avanzar ni retroceder.

Echarse atrás era imposible, seguir adelante le aterraba.

*Click*—

La puerta se abrió nuevamente.

Vera pensó que Adriano había regresado.

—¿Quieres que este lugar sea nuestra resi... —se giró, dispuesta a preguntar.

Pero al cruzar su mirada con el hombre parado en el umbral, un escalofrío le recorrió la espina dorsal—. ¿Qué haces tú aquí?

Sebastián Zambrano ya no utilizaba la silla de ruedas; su recuperación había avanzado a pasos agigantados.

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