Julián no añadió nada más. Antes él no estaba presente, pero ahora, a la menor señal, no permitiría que Vera volviera a tragarse su orgullo.
El vuelo a la capital duró más de diez horas.
Cuando aterrizaron, ya eran pasadas las dos de la tarde en horario local.
Vera temía molestar a Doña Elia, pero Julián insistió en que Vera volviera a La Finca Valdés. Ahora que ella cargaba con un Sebastián a rastras, prefería tenerlos a ambos bajo su radar para estar más tranquilo.
Sebastián no opuso resistencia; a donde fuera Vera, él iría.
Le daba igual dónde estar.
Sin embargo, ese día Doña Elia no estaba en casa, había salido de viaje de negocios.
Sebastián no tenía memoria alguna, pero su llegada a La Finca Valdés no le generó ningún tipo de impresión; ver una propiedad de primer nivel como esa lo dejó totalmente indiferente.
Después de dejar sus maletas, Vera quiso ir a buscar a Lina.
Aprovechando la pausa, Julián se apoyó en el marco de la puerta y miró a Sebastián.
—No me importa si estás fingiendo o si es de verdad, pero será mejor que te quedes así el resto de tu vida. Porque si algún día recuerdas, puede que no recibas el trato que tienes ahora.
Sebastián le echó una mirada indiferente.
—Si tantas ganas tienes de echarme y de verdad tuvieras algún control sobre las decisiones de mi esposa, no vendrías a amenazarme a escondidas. Qué pérdida de tiempo.
—Sebastián Zambrano, qué maravilla. —El rostro de Julián se ensombreció; estaba tan enojado que estuvo a punto de reírse.
Y dale con llamarla su esposa.
¿Acaso no era esa su verdadera cara?
Frente a Vera, se hacía la víctima inofensiva e indefensa, pero frente a él disparaba veneno puro cada vez que abría la boca. ¿Dónde había quedado el tipo que nadie se atrevía a provocar?
Antes juraba y perjuraba que no tenía intenciones de reavivar las llamas del pasado con Vera.
Y ahora no le importaba en lo absoluto no tener vergüenza.
—¿Qué pasó? —Vera, al regresar, notó que el ambiente estaba tenso.
Julián iba a decir algo.
Pero Sebastián se acercó a ella, enganchó suavemente su dedo meñique y dijo:
—Traerme a vivir aquí temporalmente, ¿no les traerá problemas?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Fui yo quien te dejé, Sr. Zambrano
Me gusta la historia, pero creo que le han puesto demasiado a la trama y se está haciendo muy larga...
¿Cuándo se publicaran más capítulos?...
Porque no hay más capítulos...
Que lastina que no esta gratis para poder leerlo😭😭...