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GORDiTA Y EMBARAZADA. LA ELEGIDA DEL CEO romance Capítulo 1

El eco de un espejo roto

El aroma a lasaña recién horneada, cargado de especias y queso fundido, llenaba cada rincón del pequeño apartamento. Elena se detuvo un segundo para secarse el sudor de la frente con el antebrazo. Había pasado dos horas picando verduras con precisión y preparando la salsa favorita de Matías, cuidando que cada ingrediente fuera perfecto. Quería sorprender a su novio.

Se miró en el espejo del pasillo por décima vez en la última hora. Con manos temblorosas y húmedas, alisó la tela de su vestido azul marino. Se lo había comprado especialmente para esa noche, gastando lo último que le quedaba de su bono en la oficina; era un pequeño lujo que esperaba que él notara.

—Te ves bien, Elena. Él se va a alegrar —se susurró a sí misma, intentando acallar la punzada de duda que le recorría el estómago.

Últimamente, Matías apenas la miraba. Sus conversaciones se habían vuelto monólogos de ella frente a los monosílabos de él. Sus encuentros eran apenas sombras de lo que solían ser. Pero hoy sería diferente. Hoy tenía un secreto que lo cambiaría todo. Dentro de su bolso, escondida como un tesoro sagrado, descansaba una tira de papel térmico con una imagen granulada: un pequeño punto blanco que representaba su futuro.

Cuando escuchó la llave girar en la cerradura, su corazón dio un vuelco. Matías entró con el ceño fruncido, lanzando las llaves sobre la mesa con un estrépito metálico que rompió la armonía del ambiente. Ni siquiera levantó la vista para verla.

—¿Por qué hay tanto olor a comida? Te dije que hoy no tenía mucha hambre —soltó él, quitándose el saco con una brusquedad que hizo que Elena retrocediera un paso—. Además, te dejé claro que no quería que vinieras hoy a mi apartamento.

—Es una ocasión especial, Matías. Quería que celebráramos —respondió ella, forzando una sonrisa mientras se acercaba para besarlo.

Él ladeó la cabeza ligeramente, dejando que el beso aterrizara en su mejilla. Fue un contacto frío, distante, casi mecánico.

—¿Celebrar qué? ¿Otro aniversario de esos que te inventas? Elena, estoy agotado. No estoy para juegos.

—No es un aniversario. —Elena tomó aire, sintiendo que el valor se le escapaba por los pies. Se acercó a la mesa, metió la mano en su bolso y sacó la ecografía. Sus dedos temblaban tanto que el papel vibraba en el aire—. Estoy embarazada, Matías. Vamos a ser padres.

El silencio que siguió fue más pesado que cualquier insulto. Matías no se movió. No dejó caer su maletín, no abrió los ojos con asombro, no corrió a abrazarla. Simplemente se quedó allí, mirando el papel como si fuera un recibo de luz que no pensaba pagar.

—¿Estás bromeando? —Su voz fue un susurro cargado de un veneno que Elena nunca había escuchado.

—No... tengo seis semanas. Fui al médico hoy. Matías, sé que no lo planeamos, pero podemos hacerlo. Podríamos casarnos, buscar un lugar más grande... yo puedo pedir más horas en la empresa y...

—¡Cállate! —El grito de Matías la hizo saltar. Ella retrocedió hasta chocar contra el borde de la mesa de madera—. ¿En qué demonios estabas pensando, Elena? ¿Padres? ¿Tú y yo?

Capítulo 1 1

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