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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 1007

En lugar de eso, al salir de la sala, la señora Salcedo tomó a Tanya del brazo y, con una sonrisa, les dijo a Camila y a Urbano:

—Camila, hasta aquí los acompañamos. Vuelve a visitarnos otro día.

Sujetada por la señora Salcedo, Tanya se quedó quieta, pero su mirada intensa se clavó en Urbano, llena de frustración y agravio.

Camila sintió una punzada de compasión y asintió levemente.

—De acuerdo, tía.

—Por favor, dígale al tío que ya me voy y que volveré a visitarlo otro día.

El señor Salcedo había subido a su despacho a trabajar después de la cena.

Por cortesía, ella debía decir unas palabras.

La señora Salcedo asintió con una sonrisa amable.

—Le caes muy bien a tu tío. Nunca lo había visto prestar tanta atención a alguien tan joven.

—La familia Salcedo siempre te recibirá con los brazos abiertos. Nos alegra mucho que vengas.

Camila sonrió levemente, se despidió de la señora Salcedo y luego de Tanya.

La sonrisa de Tanya no era tan radiante como cuando llegó; apenas se dibujaba en su rostro.

—Adiós.

Mientras lo decía, su mirada iba y venía hacia Urbano.

Pero Urbano no le dedicó ni una sola mirada. Con los ojos ligeramente bajos, le dijo a Camila con voz suave:

—Vamos.

Camila asintió con torpeza. Al ver la expresión imperturbable de Urbano, sintió una mezcla de impotencia y resignación.

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