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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 20

Marciano miraba fríamente a Irmina mientras ella abría la caja de terciopelo para inspeccionarla, y con voz grave él continuó: "No parece que tu posición frente a Elián sea como dicen los rumores. Si realmente te importa el recuerdo de tu madre, deberías influir más en él para que ayude al Grupo Monroy. Después de todo, tu madre también puso su corazón en ese proyecto".

Irmina no respondió, tras revisar que el collar estaba en perfecto estado, lo guardó; se giró para volver al almacén, tomó una foto de su madre, preparándose para llevarla consigo.

Marciano, viendo su silencio, se irritó aún más. De un tirón, la agarró del brazo, su tono estaba lleno de enfado: "En la familia Fuentes, sería mejor que cambiaras esa actitud".

Irmina se detuvo, levantando la vista hacia él: "¿No es esto lo que querías, papá? ¿No dijiste que querías que viviera como si fuera muda?".

Marciano, enfrentado a la rebeldía y el agravio en los ojos de su hija, se quedó desconcertado. Recordó que, en efecto, le había dicho algo así, pero solo porque ella siempre había sido tan rebelde que terminaba disgustando a toda la familia.

Irmina se soltó del agarre y al levantar la vista vio a Elián acercándose. Al notar su conversación, éste último se detuvo. Se apoyó casualmente en una columna cercana, con un cigarrillo encendido entre los labios, su mirada era perezosa pero distinguida, con un toque de descaro.

Ella suspiró, bajando la voz para decir: "Elián está aquí".

Marciano se quedó un momento en silencio, al ver que ella se dirigía hacia ese hombre, le dijo en voz baja: "Irmina, tu tía no ha estado bien de salud últimamente, y su familia ha vivido de los dividendos del Grupo Monroy todos estos años. Si al Grupo Monroy le pasa algo, ellos también quedarán desamparados".

Ella hizo una pausa, su tía Leira era la única en la familia Monroy que realmente había sido amable con ella, la única que le había dado calor en su infancia fría; entonces respiró hondo, echó un vistazo a su padre y finalmente respondió en voz baja: "Entendido".

Marciano se relajó un poco al escuchar su respuesta.

Elián mantuvo su sonrisa, su expresión no cambió mucho, aún parecía accesible. Sin embargo, las palabras que pronunció a continuación la helaron: "Tu padre no tiene capacidad de gestión. Incluso si lo ayudamos esta vez, el Grupo Monroy volverá a enfrentarse a la misma situación tarde o temprano, como ya sucedió con la crisis de hace tres años".

Él sonrió y, levantando la mano, le revolvió el cabello: "La familia Monroy aún enfrentará muchos problemas como este, necesitas acostumbrarte. Pero mientras te comportes y cumplas tu papel como la señora Fuentes, siempre te protegeré y no te dejaré involucrarte en ellos".

Irmina no respondió, mirando hacia la ventana, sabiendo muy bien que Elián estaba aprovechando la oportunidad para darle una advertencia. El grupo Monroy necesitaba su ayuda, y ella tampoco podía separarse completamente de la familia Monroy, con la que estaba unida por lazos de sangre.

La noche anterior, cuando ella propuso el divorcio, el hombre no mostró mucha reacción, pero en ese momento, le hizo sentir claramente el significado de continuar con su matrimonio.

¡Elián era un hombre que podía matar con una sonrisa, era malvado y mezquino!

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