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¡Hasta Nunca, Bastardo del Amor! romance Capítulo 27

Gustavo siempre había sido un hombre de principios, con un fuerte sentido de la justicia y una aversión por aquellos que se comportaban de manera deshonesta y cambiante. Cuando su esposa Teresa falleció, él apenas tenía poco más de treinta años y decidió no volver a casarse, dedicándose en cambio a criar a sus dos hijos con lealtad y dedicación.

Sin embargo, se sorprendió al descubrir que su nieto, Elián, había desarrollado un carácter voluble; por lo que pensó que encontrarle a éste una esposa firme y decidida podría ayudar a ponerlo en línea, ya que, con una mujer al lado, probablemente se moderaría.

Cuando Elián se empeñó en casarse con Irmina, él esperaba que, por el afecto que le tenía, cuidaría de ella y tomaría en cuenta sus sentimientos, comportándose de manera más considerada.

Pero para su desagrado, ella cedió ante él hasta el punto de tolerar que Elián tuviera relaciones extramatrimoniales y hasta ayudó a su amante a atender su embarazo. Para Gustavo, eso era inconcebible y una clara violación de los valores familiares, algo absolutamente absurdo.

"¡Que hayas permitido esto sin siquiera informar a la familia y encima lo hayas ocultado! ¡Si no lo hubiera descubierto a tiempo, toda la ciudad estaría burlándose de nuestra familia ahora mismo! Como esposa de Elián, como futura matriarca de la familia Fuentes, te dejas manipular de esta manera. Cuando ustedes sean la cabeza de la familia, ¿acaso cualquiera podrá entrar y pisotear el honor de los Fuentes?".

Irmina se mordió ligeramente el labio, también se sentía mal. Pero preocupada de que Gustavo se exaltara demasiado, habló en voz baja, admitiendo su error: "Abuelo, por favor, no se enoje, sabemos que nos equivocamos y le aseguro que esto no volverá a suceder".

Gustavo la miró con el ceño fruncido, notando que su actitud suave y obediente parecía absorber toda su ira. La tía de Elián, Zaida Fuentes, acarició la mano del anciano, intentando calmarlo: "Papá, no puedes culpar de todo a Irmina, es Elián quien ha estado actuando irresponsablemente".

Gustavo, al ver su expresión, apartó la mirada y con voz grave le dijo: "Vete".

Irmina asintió y se levantó para salir de la Mansión Fuentes. Zaida la siguió rápidamente y la alcanzó: "Irmina, no te tomes a pecho lo que dijo, simplemente estaba confundido por la rabia. El error está en que Elián es demasiado mujeriego, como mujer, entiendo cómo te sientes. No puedes controlarlo, y no hay nada que hacer al respecto, pero tu tía aún espera que puedan llevar una buena vida juntos".

Irmina murmuró suavemente sin decir mucho más. Zaida la acompañó al coche y observó cómo el vehículo de ella desaparecía de su vista, esbozando una sonrisa en sus labios. Solo si Elián seguía sin madurar, su padre podría reconocer las cualidades de su propio hijo. Así que, sinceramente, ella esperaba que el matrimonio entre esos dos durara, después de todo, Irmina realmente no podía controlar a Elián.

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